Luego de Spider (2002) o quizás desde esa película, David Cronenberg volvió a cambiarse la piel, similar a lo que pasó cuando en 1988 dirigió Dead Ringers y abandonaba en cierta medida el cine de terror biológico que perfeccionó con The Fly (1986). A pesar de que a partir de Dead Ringers sus películas se han vuelto más cerebrales, algunas de sus ideas primigenias siguen estando presente en sus mas recientes películas.
Películas que al compararse con el resto de la filmografía son las más accesibles desde el punto de vista de público. Con la forzada excepción de The Fly que se convierte en “accesible” por su inscripción en el género del terror y ciencia ficción, todas las películas de Cronenberg son hasta cierto punto inclasificables, por lo menos para mi. Quizás por eso hacer una lectura de A History of Violence (2005) o Eastern Promises (2007) es un tanto más sencillo, pero sólo un poco.
Y donde se vuelve más fácil esa lectura es precisamente al reconocer esos temas que a veces a manera de sub texto pululan por la película. Una de las cosas que parecía preocupar a Cronenberg en sus primeras películas era el concepto de enfermedad. A veces como catalizador de una descomposición social, familiar, emocional, etc. Pero para aquel entonces esta enfermedad era entendida como un hecho físico primero y psicológico después.
Al ver a History of Violence no puedo evitar ver este tema recurrente de la enfermedad de manera evidente, especialmente por en la forma en que es tratada la violencia. Quizás estoy exagerando, pero Cronenberg parece tratar a la misma como una afección casi virulenta.
Tom Stall (Viggo Mortensen) y su entorno: el pueblo donde vive, su familia, etc. es un tipo normal, tranquilo incluso aburrido, en los primeros minutos Cronenberg nos pinta a una familia típica americana, casi un cliché. Todo cambia cuando dos asesinos se encuentra con Tom y este se ve obligado a matarlos de la manera más efectiva y fría.
Acto seguido un grupo de mafiosos van a buscar a Tom convencidos de que es uno de ellos. Aquí es donde está teoría de la violencia como enfermedad cobra fuerza: en primer lugar el hijo de Tom por fin decide hacerle frente a un compañero en la escuela que lo mantiene acosado a base de humillaciones, ¿su respuesta? le da una golpiza inclemente.