Pocas veces un documental de rock logra ser tan conmovedor como The Story of Anvil, ya que en la mayoría de los casos se busca retratar a los grupos y sus pormenores, durante alguna larga gira de conciertos.
Sacha Gervasi nos adentra en el día a día de Steve “Lips” Kudow (guitarrista) y Robb Reiner (baterista), fundadores y miembros vitalicios del grupo de metal canadiense, Anvil.
La premisa del filme es sencilla. ¿Por qué este grupo de metal, que tiempo atrás compartió el escenario con Scorpions, Bon Jovi (sinceramente, no creo que estén orgullosos de este en especial) y otras famosas bandas de los años 80; a pesar de haber influenciado a varios de los más grandes grupos del metal como Metallica y Slayer; nunca obtuvo la fama ni el reconocimiento del público?
De esta forma la película termina convirtiéndose en la búsqueda de la fama y fortuna que le fue negada a Anvil. Gervasi acompaña a la banda a sus lugares de trabajo, Lips se gana la vida haciendo entregar de comida a domicilio y Reiner quita escombros en una construcción; además el director acompaña a la banda durante sus presentaciones en bares canadienses, donde se codea con los más fieles fans de Anvil.
La cinta por momentos recuerda al mockumentary This Is Spinal Tap, pero contrario a este, la historia de Anvil es verdadera, convirtiéndose en un medio de identificación para todo aquel que busque realizar sus sueños.
Cuando tenían 14 años Lips y Reiner juraron “rockear para siempre” y a sus 50 años, se les puede ver resueltos a cumplir su promesa, no importando todas las trabas que encuentren en su camino.
Gervasi se une al grupo durante su gira europea, donde la banda vuelve a tener un nuevo gran fracaso, derivado de las buenas intenciones de su manager, la cual debido a inexperiencia echa todo por la borda, nunca logra empatar los horarios de los trenes, ni publicidad para las presentaciones a las cuales no acuden más de 100 personas por noche.
Pero nada de esto desanima a la banda, quienes buscan al productor Chris Tsangarides para trabajar en su catorceavo disco, el cual termina siendo financiado por la hermana de Lips, sobra decir que nunca recuperó su dinero.
Ya con el material en sus manos son rechazados por todas las disqueras a las que acuden, este parece ser el fin de los sueños de Anvil, pero una llamada desde Japón logra reunir nuevamente a la banda para participar en un festival de metal en la Tierra del Sol Naciente.
Las escenas finales durante el festival son quizá las más conmovedores de cualquier documental de rock que haya existido o, al menos, que el autor de este texto haya observado.
The Story of Anvil es, sin duda, un filme obligado para todos aquellos amantes del rock y el metal, sin embargo no es necesario tener conocimientos musicales, ya que el documental resulta regocijante para todo aquel que haya tenido un sueño y nunca desee bajar las manos para lograrlo. ![]()