Si un espectador actual se diese a la tarea de buscar una imagen que pudiese definir de algun modo, o bien, que resultase emblematica del cine en la decada de los 80, esa corresponderia, sin duda, a la de un espectador sentado frente a su aparato televisor viendo una pelicula en video.
Los años ochenta trajeron aparejados consigo profundos cambios en cuanto a la relaciòn cine-espectador, y un notable avance en lo que al entretenimiento en casa se refiere. La apariciòn del video como instrumento de esparcimiento en el hogar supusò para las industrias cinematograficas del mundo entero tanto un avance como un retroceso ya que, si bien el cine ha sido siempre un negocio rentable (en algunos casos, claro.) y el naciente mercado del videocassette recibiò con los brazos abiertos a sectores del publico mucho màs amplios que los superditados a la mera exhibiciòn en salas cinematograficas de tal ò cùal pelìcula (o sea, aquellos que lidiaban con los apretados la mayoria de veces tiempos de exhibiciòn; aquellos otros quienes enfrentaban la escasa difusiòn de obras de interes y, caso comùn, la dificultad de las audiencias màs jovenes con las clasificaciònes restrictivas para el visionado de las cintas), de este modo, quienes pudimos atestiguar tal etapa de transicion, vimos con cierto dejo de asombro pero con aun màs beneplacito el como novedades como el ya mencionado videocassette, las antenas parabolicas, la televisiòn por cable, el disco làser y los tempranos balbuceos de la alta definiciòn, de modo gradual (pero indudablemente seguro) fueron sustituyendo a las “molestias” inherentes al visionado de un film en el interior de una sala de cine.
Regresemos con aquel emblematico espectador de cine en televisiòn de finales de los 80; ahora, en el caso exclusivo del Mèxico de ese entonces, èl ya no tiene porque hacer largas filas con su coche en el interior de un estacionamiento de algun centro comercial. Ya no tiene porque formarse durante horas en la cola para comprar los boletos en la taquilla, ni mucho menos tiene que lidiar con ningun pinche revendedor. Al carajo con hacer bola en el lobby del cine. ¿Correr como chingado caballo desbocado junto a la demas bola de pendejos para tratar de agarrar los mejores asientos disponibles en el interior de la sala? ni madres. A la chingada el cabròn proyeccionista que antes de la pelicula procura aventar media hora de noticieros de “sociales” estupidos y “versiones extendidas” de anuncios comerciales que ya se han transmitido hasta el cansancio, y que sea la puta que lo pariò quièn salga con la lengua de fuera a causa del calor generado en la sala a falta de aire acondicionado a comprar unos pinches refrescos durante los injusticados intermedios mientras la pendeja de su hermana se encarga de recoger con la lengua las plastas de diarrea que “adornan” las tres miseras tazas de baño que llevan al menos dos dias sin sentir el roce de una esponja con jabòn. Chingar a su madre todas estas incomodidades. El espectador de cine ochentero ahora puede darse el gusto (que no el lujo) de apreciar la pelicula de su agrado en la comodidad de su hogar en formatos de video Beta ò VHS. Desde ya puede ver la peliculas que desee las veces que se le pegue la gana a la hora que se le hinchen los cojones, ya se trate de cine clasico, cine de autor e incluso, los màs recientes estrenos de la cartelera comercial aun antes de llegar siquiera a las salas con un extenso surtido de donde escoger en la floreciente industria de loas peliculas piratas, bastando tan solo con acudir ya sea a tepisur, al bazar de los domingos de pericoapa, al tianguis del chopo ò a cualquier videoclub establecido, dandole una importancia igual a cero al hecho de que la copia en cuestiòn padezca de continuos brincos en la imagen debido a la mala calidad de copiado, al mal tracking, colores entre rojizos y deslavados, fantasmas en los contornos de la imagen, “nieve” y demas “pequeños” inconvenientes propios de un sistema tan novedoso (y ahora tan primitivo) como era la videocassetera, y eso sin mencionar la notoria perdida de poco màs de un 30% (a veces hasta màs del 50%) del formato original de la imagen tal como fue concebida para apreciarse en los cines debido a la estrechez de un formato como era el de las televisiones CRT, pero vamos, total, ¿quien chingaos tendria ganas de ver Lawrence de Arabia en su glorioso formato Panavisiòn en una pantalla de 20 X 30 metros, cuando podia sentarse tranquilamente a ver la cinta de Lean grabada en dos cassetes acompañando la velada con unas chelas, cacahuates y un cigarrito frente a un aparato televisor de 24 pulgadas? si a esta dura competencia le agregamos las continuas crisis economicas nacionales e internacionales que afectaban (y aun hoy, continuan haciendolo, claro) los bolsillos del sufrido espectador de cine promedio, la situaciòn no parecia nada halagadora para la industria cinematografica a nivel mundial (salvo en la India, donde el cine es parte de la vida diaria, se esten muriendo de hambre o no), una epoca donde ya era cosa de todos los dias ver cerrar una sala de cine y, aquellas que seguian en funcionamiento, continuaban operando semi-deserticas a falta de publico. Una situaciòn sin una soluciòn aparente.

Es en este contexto donde aparece una pelìcula como Batman. En el año de 1989, los productores Jon Peters y Peter Guber decidieron llevar a cabo un proyecto para traer a la pantalla grande al famoso personaje creado por Bob Kane. Por supuesto, esta no dejaba de ser una empresa bastante riesgosa, ni tampoco era la primera vez que el encapuchado era expuesto a la luz de las camaras y los reflectores. El genero que abordaba la cinta (el comic en el cine) no era precisamente muy socorrido en ese entonces. A principios de la decada, Richard Donner habia obtenido buenos resultados adaptando la historia del otro personaje, asi como Batman, icono de los DC comics; Superman (interpretado por el malogrado actor Christopher Reeve) y una afortunada secuela bien pudieron sentar las bases para convertir las adaptaciones de historietas en un genero tan rentable como lo es en la actualidad; desafortunadamente, la chispa se agotò muy pronto, y si bien las dos primeras partes de dicha franquicia (con la colaboraciòn ni mas ni menos que de Mario Puzo en el guiòn) resultan bastante entretenidas, las restantes resultaron ser una soberana pendejada. No les fue mejor a otras encarnaciones cinematograficas de superheroes en aquellos tiempos, como por ejemplo, a las chaferrimas adaptaciones de Captain America (a pesar de la presencia como villana de Francesca Neri) Flash Gordon (producida por Dino De Laurentiis y con Max Von Sydow en el màs penoso papel de su carrera) e incluso, una versiòn hongkonesa de Spiderman, en las que se ve al aracnido superheroe tirando diestras patadas de Tae Kwan do a diestra y siniestra. Por su parte, el caballero nocturno habia transitado al igual que sus colegas con escasa fortuna por los senderos del celuloide. Las primeras apariciones (ò etapas) del encapuchado en el cine se dieron en 1943, 1949 y 1965, interpretado por Lewis Wilson, Robert Lowery y Adam West, respectivamente. No obstante, dichas apariciones filmicas (de las cuales, la de Adam West es la màs conocida gracias a la famosisima serie de televisiòn) privaron al popular personaje de sus caracteristicas primigenias. El personaje original de Bob Kane es un cazador compulsivo de criminales, quien, al amparo de la noche, busca vengar en la persona de los maleantes que caen en sus manos, la violenta muerte de sus padres a manos de uno de ellos, para ello, valiendose de su destreza fisica, su intuiciòn e inteligencia detectivescas y su enorme fortuna economica (una buena muestra del capitalismo a ultranza). No obstante, tanto el Batman cinematografico como el de la historieta, al cabo de los años, sufrieron serias modificaciones tanto en su modo de ser como en el ambito en que se mueven, sepultando su oscura personalidad bajo capas de almibarado comercialismo para terminar deviniendo en mera caricutura de autocomplacencia infantiloide.

Para la elaboraciòn del nuevo proyecto filmico, los productores Peters y Guber contaron con la participaciòn de los guionistas Sam Hamm y Warren Skaren, pero por sobre todo, tuvieron el buen tino de dejar el proyecto en manos del entonces muy joven director Tim Burton, quien con apenas dos cintas en su haber (Pee Wee`s Big Adventure y Beetlejuice), si bien aun no era reconocido como un punto de refertencia del cine fantastico, ya habia dado muestras de su habilidad y profesionalismo con dichas producciones. De las multiples facetas que se le amontonaron al personaje, Burton y sus guionistas decidieron apostar por la del tenebroso cazador nocturno, y esto es lo primero que llama la atenciòn de la cinta. Burton define a Batman como un verdadero sicòtico, un ser trastornado, alienado, quien cayò del lado “del bien y la justicia” màs por una mera casualidad que por otra cosa, y quien se muestra màs obsesionado en vengarse que en buscar hacer justicia, y quien al resguardo de las sombras, esconde su verdadera personalidad del multimillonario Bruce Wayne tras la figura de un gigantesco murcielago de la que se vale para aterrorizar a sus enemigos. En este sentido, lo que hubiese podido parecer un severo miscast se vuelve en un astuto acierto por parte de Tim Burton al elegir al actor Michael Keaton para el papel principal; el valerse de la casi nula presencia de Keaton ,quien al esconderse tras el ominoso traje-armadura de Batman (al contrario de los ridiculos mamelucos portados con estoicismo por parte de los Batman anteriores, este cambio de imagen funciona gracias a los acertadisimos diseños de Bob Ringwood) transforma al aburrido multimillonario Bruce Wayne en un ser verdaderamernte amanazador. Gracias a los aportes de Hamm y Burton, el personaje se convierte en una figura de los nuevos tiempos, mucho màs acorde con la figura del violento heroe del cine de acciòn de los ochenta que de la caricatura para niños en que el hombre murcielago habia devenido. Batman deja de ser “buena gente”, recobra su ferocidad primigenia y, aun màs (esto es algo totalmente consciente por parte del guionista Sam Hamm) el personaje no tiene el menor miramiento si de matar y despedazar a sus enemigos se trata, valiendose para ello de artefactos tales como bombas y metralletas (“En estos tiempos, no puedes simplemente atrapar a los criminales y entregarlos a la ley envueltos como regalo…” opina Hamm).
Y si la decisiòn de presentar a Batman en su faceta màs violenta vista hasta entonces sorprendiò a los fans, no menos dejo de sorprender el ambito en el que transitan y las circunstancias que mueven a los personajes. Lejos de los suburbios y las calles “bonitas” de la serie de televisiòn, la Ciudad Gotica de Burton hace verdadero honor a su nombre: es un lugar ominoso, obscuro, donde se dan cita delirantes mezclas de estilos arquitectonicos que forman un todo fascinante debido a la inspiraciòn del diseñador britanico Anton Furst. Por otro lado, no dejò de llamar la atenciòn la elecciòn de Burton para el villano en turno ni el giro que da el cineasta a los acontecimientos. La caracterizaciòn que hizo Jack Nicholson (quien encabeza el elenco y cuya participaciòn fue decisiva en la realizaciòn del proyecto) como The Joker, el enemigo por antonomasia del hombre murcielago, quedo en la memoria colectiva de muchos cinefilos como punto de referencia hacia el personaje, si bien la caracterizaciòn de Nicholson, quien no obstante se divierte y nos divierte sobreactuandose en plan desatado como solo el sabe hacerlo, no dista demasiado de otras interpretaciones por parte del actor en cintas como The Shining, One flew over the cucko`s nest y The witches of Eastwick, entre otras, y por si fuera poco, la decisiòn de Burton de señalar a The Joker como el responsable del asesinato de los padres de Bruce Wayne y la posterior transformaciòn de este en Batman, con la que Burton vuelve a ambos personajes tan contrarios como complementarios (“tu me hiciste” le espeta the Joker a Batman y este le responde “yo te hice, tù me hiciste primero”).

El resto es historia. El descomunal exito de la cinta (al año de su estreno, el film de Burton recaudò tan solo en los Estados Unidos ingresos por 251 millones de dòlares durante su corrida comercial, esto gracias a una excelente campaña publicitaria y a la venta de parafernalia referente al film como no se habia visto desde la primera entrega de la saga de Star Wars, la acertadisima banda sonora del film compuesta por Danny Elfman pronto se volvio tan conocida como la musica de Williams para el film de Lucas, abriendo esta primera entrega,de paso, el camino para futuras adaptaciones filmicas de populares tiras comicas como The Crow, X-Men y Spiderman, entre otras, demostrandole a los estudios que el genero era bastante rentable. Lo que queda fuera de discusiòn, es que aparte de devolver al popular personaje la gloria que el celuloide le habia negado y de catapultar al director Tim Burton hacia el olimpo cinematografico, es el merito historico que tiene esta pelicula, la cual vino a renovar la fe en el cine como un espectàculo masivo. Despues del visionado de este film en su corrida comercial, su exito fue similar en su lanzamiento en videocassette, sin embargo, las nuevas generaciones de cinefilos (a quienes va dirigido este tipo de material) pudieron darse cuenta de que no era lo mismo apreciar una cinta de estas dimensiones en una sala de cine, en una pantalla gigante, que en los rusticos monitores de TV de ese entonces, hecho que motivo a la industria a fomentar una asistencia màs asidua a los recintos cinematograficos. Despues del elogioso recimiento de la cinta, Burton rodò una secuela, Batman returns (para muchos, entre quienes me cuento, bastante superior a la original) aunque despues, los estudios rechazaron las ideas de Burton para una tercera parte y prefirieron cometer el grave error de dejar la saga en manos de Joel Schumacher, quien se encargo de joder la franquicia desde su desastrosa optica gay ; afortunadamente, poco mas de una decada despues, el britanico Christopher Nolan retomaria la serie para inyectarle nuevos brios con muy afortunados resultados.

Hoy en dia, la situaciòn no dista mucho de la de aquel entonces. La mayoria de los espectadores sufrimos los efectos de la crisis economica, y la asistencia a los cines, como en el caso particular de Mèxico, sigue siendo baja, a pesar de que las condiciones de exhibiciòn son incomparablemente mejores que las de hace 20 años, con salas tipo multiplex, con comodos asientos tipo aviòn y equipadas con sistemas de sonido Dolby, DTS y THX, pero ahora las razones de la baja asistencia son mucho màs claras: los precios de entrada, a pesar de ser màs bajo que en otros paises, no se encuentran al alcance de buena parte la poblaciòn, por lo que muchos en lugar de pagar de 60 a 120 pesos por ver una pelìcula en el cine, optan por comprar el DVD pirata en 10 pesos. Ademas, desde otros ambitos, la competencia es todavia mas feroz que en 1989: el desarrollo de la tecnologia en home theaters y los avances en ambitos tales como la alta definiciòn y el sonido ambiental han permitido que en estos dias, la experiencia de ver una pelicula en la comodidad del hogar resulte ser tanto ò mas disfrutable aun que ir al cine, pero no me tomen demasiado en serio : en todo caso, esto es, ni mas ni menos, una simple opiniòn de un jodòn servidor.
BATMAN
Estados Unidos, 1989
DIR Tim Burton
EXEC Michael E. Uslan
PROD Peter Guber, Jon Peters
G Bob Kane, Sam Hamm, Warren Skaaren
F Roger Pratt
CAST Michael Keaton, Jack Nicholson, Kim Basinger, Robert Wuhl, Pat Hingle, Billy Dee Williams, Michael Gough, Jack Palance, Jerry Hall
ED Ray Lovejoy
M Danny Elfman
Dur. 123 minutos