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MISERABLE ELITISMO ó APERCEPCIÓN CULTURAL

By Jorge Negrete on October 27, 2010

“Esta película es a España, lo que “Los Olvidados” a México”
Alejandro González I.


I see dead people…. Absurdos metafísicos

Si hay algo tan grande como la vanidad y ego del Sr. González Iñarritu sería sus prominentes entradas… además de la casi desesperada búsqueda de “universalizar” la historia para hacer un comentario sobre la “aldea global”. Desde los primeros cuadros de la cinta, en la que observamos dos manos (padre e hija) discutiendo a media voz, sabemos que lo que nos depara en las (en la madre!) dos horas y media siguiente será totalmente iñárritu. Qué es lo iñárritu? Básicamente es la repetición de un mismo patrón artístico/ideológico que el autor repite y repite en el afán de buscar que su obra sea distinguible de las demás. Lo paradójico del asunto es que lo logra mediante la exacerbación y la “explotación emocional” de los mismos temas que viene manejando después de “Amores Perros” (2000). Lo iñárritu es la mezcla de culturas e ideologías bajo una concepción autocomplaciente bajo el pretexto de “somos humanos” y “sentimos igual”. Lo iñárritu son los acordes repetitivos en la música de Gustavo Santaollalla (quesque para eso del “punch” emocional). Lo iñárritu es la mirada del publicista a la miseria humana, es la burda ( y casi rayando en hipócrita) poetización de la pobreza. Lo iñárritu es la alegoría hecha a la fuerza bajo el disfraz de metáfora profunda. Lo iñárritu es cruda vanidad. Lo inárritu son palomas negras en el techo de tu casa (no, no es albur, vean la película y entenderán).


Hail Negro! El auteur como producto de consumo

GOLOBAL
El título se presenta como la incomprensión de una cultura, condena de la apropiación del lenguaje global. Este tema de “lo global” es lo que más parece preocupar al director, así como las vinculaciones y las redes inter-culturales. Sumamente extraño resulta, el hecho de que, “Biutiful” haya sido elegida por la Academia Mexicana para representar al país en la entrega de los Oscares. La decisión apela más a cuestiones de prestigio y pedigree que a una elección coherente. “Biutiful” es una cinta que responde más a una cuestión localista europea (la crisis económica en España) que a una cuestión de la realidad social mexicana. Algunos diálogos son francamente incomprensibles y algunos otros necesitan hasta subtítulos. Otras culturas son aludidas en el desarrollo del filme (la migración de chinos y africanos a Europa) para que Iñárritu pueda internacionalizar su cuento de pobreza y crudeza, aderezándolo con “chinos putos” (que no es lo mismo que “putos chinos”) o con la relación de Uxbal con un migrante africano y la esposa del mismo. Estas inclusiones en la narrativa del filme se sienten forzadas y parecen historias que no se quedaron en “Babel” (2006). Cierto que hay multiculturalidad presente y cierto que todas estas redes sociales se entretejen con complejidad, el problema aquí es la concepción del autor de las mismas, así como el título, Iñárritu puede observar la realidad social multicultural, pero tiene una concepción demasiado latinizada de las mismas y prueba de ello es el amorío entre los maoitos jotitos y la formación de la identidad del migrante en la pareja africana. “Biutiful” no es una película que busque plasmar un aspecto de sociedad, no hace un comentario político o social directo, sino más bien usa una dialéctica cuyo principal lenguaje es la crudeza emocional para poder venderse como un producto de consumo masivo/emocional/universal.


Reciclaje temático.

TEMÁTICAS RECURRENTES
“Biutiful” funciona como un compendio de temas que Iñárritu ha desarrollado a lo largo de su carrera. Sea una mamada de dimensiones metafísicas o extracorpóreas (el peso del alma en “21 Grams” y el contacto con los muertos en esta cinta), la enfermedad crónica como un medio excelente de redención y como acto terapéutico (el cáncer en “21 Grams” y “Biutiful”), la sexualidad como un medio catártico de expresión de la condición humana (Rinko Kikuchi en “Babel”, Sean Penn y Naomi Watts en “21 Grams”, Maricel Alvárez en “Biutiful”), la redención de la figura paterna (Benicio del Toro en “21 Grams, Koji Yakusho y Brad Pitt en “Babel” y Javier Bardem en “Biutiful”), el peso de la tradición y la nostalgia en tierras extranjeras (Adriana Barraza en “Babel”, las familias chinas en “Biutiful”). En el aspecto técnico cabe resaltar la cámara inestable, de la cual Iñárritu hace uso efectivo para dotar realismo a la cinta y dar el aire de inestabilidad e incomodidad en el espectador. La siempre brillante fotografía de Rodrigo Prieto que maneja la luz como pocos y que se adecua al estilo crudo/emocional de Iñárritu. Asimismo, el trabajo de Brigitte Broch siempre con una increíble atención al detalle y trasladando la iconografía real al medio cinematográfico de manera naturalista. De la misma manera, Iñárritu repite un excelente trabajo con su cuerpo actoral, en especial con Javier Bardem, a quién le debe prácticamente toda la película. El sufrimiento de Uxbal es más auténtico con el rostro de Bardem, es un trabajo actoral completo y muy probablemente el mejor trabajo de Bardem junto con el popular Anton Chigurgh de “No Country for Old Men” (2007).

Iñárritu sale medianamente fortalecido del divorcio artístico de Arriaga, al tener un control autorial sobre su propia obra explota la temática y figura del padre, de los abuelos, de la herencia familiar tradicional, la metáfora, el absurdo, la estética de la misma cinta cambia, hay un realismo mucho más crudo pero al mismo tiempo existe una indeleble correlación con el aumento de ego (mira que compararse con Buñuel es como para apretarse los huevos tan fuerte para darse cuenta de que ya no siguen ahí). Sin duda Iñárritu es un director que podría hacer algo mejor, el día que deje de engolosinarse con su propia arrogancia y pedantería.

.(Inserte aquí los sonidos del mar y del viento juntos).