“Sin sueños seriamos como vacas en el campo, y yo no quiero vivir de esa forma. O vivo mi vida o termino con ella con este proyecto”
Con estas palabras Werner Herzog define lo que veremos en la siguien hora y media. Un recorrido difícil, imposible y a veces innecesario. Un viaje cuyo término, sin embargo, promete la realización, el descubrimiento y la revelación que puede o no ayudarnos a definir nuestra propia naturaleza.
Por lo menos para Herzog lo hace y el espera que al acompañarlo en ese viaje emprendido, nosotros como público también lo hagamos. Burden of Dreams es la crónica de la realización del largometraje Fitzcarraldo (dirigido por Herzog) que cuenta la historia de un comerciante de caucho que tiene el sueño de construir un teatro en el medio de la jungla peruana y de esa forma poder presentar ópera.
El documental dirigido por Les Blank podría haberse limitado a contarnos todas las dificultades vividas por el equipo de produccion de Fitzcarraldo, momentos que incluyen desde un conflicto entre las tribus autoctonas de la selva de Iquitos (donde se filmó Fitzcarraldo) hasta las inclementes condiciones geográficas y atmosféricas típicas de tan dificil paisaje, no obstante el largometraje prefiere ahondar en el efecto que todas estas calamidades tienen sobre el equipo de trabajo y sobre la película misma.
Entre todas las situaciones que se van dando a lo largo de la travesía quizás sean las reflexiones propias de Herzog las que llevan el hilo conductor de la historia. En especial cuando reconoce su insignificancia ante la majestuosidad de la selva que ha elegido para filmar su película. Irónicamente la historia del personaje se asemeja a la historia en vida del propio Herzog, quien es capaz de pasar las mil vicisitudes con tal de conseguir un sueño que parece tener sentido solo para el. Bien quijotezca la cosa.
Terminado el viaje para Herzog, el equipo tecnico y nosotros como publico estaremos convencidos que el cine es una de las pocas profesiones que rozan la demencia pero que también permiten alcanzar, apenas rozando eso que que llaman sueños.