Reviews of Dr. Mabuse: The Gambler
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Lefteris Becerra
12Oct10
el cine puede ser una interpretación de su presente, es el caso del dr. mabuse: la crisis que atravesaba alemania tras perder la primera guerra mundial era algo innegable. pero la película de lang también contenía una sombría premonición del futuro. mabuse, el personaje que juega con las personas y sus destinos por el puro placer de conducirlos al caos y la destrucción, encarnaría bajo la máscara del dictador nazi que intentaría hacer lo mismo con el mundo. ¿su método? la hipnosis, el embaucamiento de las masas y una galería de recursos que convierten al mal en el proyecto por antonomasia. mientras veía la película pensaba en otra cinta sobre un tema parecido pero de los 80’s, hanussen de szabó que también es sobre un hipnotista en los albores de esa gran noche llamada nazismo. me preguntaba mientras corría la película de lang si para ser hipnotizado no hace falta que la víctima desee serlo. las imágenes creadas por lang y equipo parecen estar más del lado de dotar de omnipotencia visual a su personaje que de cargarle la cuenta a la “víctima”. gran parte del código del género de gangsters tiene uno de sus precursores en dr. mabuse, el jugador. respecto del estilo de la cinta, es una mezcla interesante de por lo menos dos estilos, el expresionismo y la nueva objetividad. en un pasaje memorable, el dr. mabuse se refiere en esos términos al expresionismo, como algo que divierte entre muchas otras opciones más o menos entretenidas también. gran película, hay que ver el testamento y los 1000 ojos de don mabuse para comprender el alcance de la metáfora del mal dentro de la obra del gran lang.
una de las articulaciones que superan lo anecdótico en el guión de von harbou-lang, es la ceguera del fiscal para anticiparse a la consecuencia de sus propias decisiones. cuando le recomienda al conde told que acuda a un psicoanalista, lo conduce a su propia destrucción. es como si el único representante del bien y la razón fuera uno de esos ciegos que conducen a otros en el célebre cuadro del viejo brueghel. en ese sentido no está desequilibrado el combate final (que prefigura el de scarface de hawks) en el que el ejército es quien se enfrenta a la pandilla de mabuse, aunque siniestra, diestra en el ejercicio de todos los recursos imaginables. como acá hablamos del dr. mabuse casi como el principio abstracto del mal, es posible pensar que una posible conclusión es que todos los caminos conducen al caos y la destrucción. por supuesto que la encarnación de semejante principio universal no podría escapar a su propia lógica que se impone allende las personificaciones de lo que sea. el caos se apodera de todo, la noche acaba ganando la batalla, todo se sume en una larga y lúgubre sombra… es elocuente que tras días de haber visto la película la sigo pensando y regreso a algunos de sus pasajes pesadillezcos a pesar de mi voluntad pero con la mente entretenida en el manoseo de esas imágenes difíciles de confundir o evitar. el dr. mabuse también es una imagen de nuestro destruido tiempo. el cine se impone como una herramienta poética decisiva para poner frente a los ojos las verdades que horrorizan más los códigos del género que se prefieran citar
- Currently 5.0/5 Stars.
Cinesthesia (aka Duncan)
9Oct10
If a four hour silent film is still as fast, rich, and dynamic as anything in cinemas today, it’s because Lang is such a gifted visual storyteller—not to mention one of the earliest and most creative special effects wizards. And the central figure is one of cinema’s earliest supervillains. Mabuse is pure opportunistic megalomania unleashed, employing many disguises, complicated schemes, and—why not?—psychic powers in his quest for money and control. It’s pulpy in a way that feels both fresh and classic, and the expressionistic rush of it all achieves both an energetic kick and a kind of ghoulish lyricism, with disturbing shades of ambiguity tucked into the details.
What’s even more unsettling, and what continues to give the film a strange power, is how its central figure is a man for his times. After all, could Mabuse wield the sort of power he does unless his victims and pawns—a frantic stock exchange, decadent gamblers, an angry mob, a woman who will do anything to win his love—weren’t so primed and ready for it? In his ubiquity and omnipotence, he becomes something more darkly primal, a force rather than a person. “He towers over the city!” as one character says. And ten years later, it’s fitting that Lang would revive Mabuse as a metaphor for the rise of Naziism.
German expressionism has, for my money, aged better than anything else from the silent era. D.W. Griffith’s literary realism feels dusty. Silent slapstick has many pleasures, but still feels like a throwback to another era. But the expressionist films of the 20s still come twisting to life.
9 out of 10.
- Currently 5.0/5 Stars.
Phil Worfel
2Dec08
Finally had a chance to watch this back to back with The Testament of Dr. Mabuse. Both are great films and while they drift toward the pulpy side of storytelling Lang’s work here is still innovative and at times breathtaking.
Oddly enough reminded me of Saw. Not for the violence but for the calculating villain that is always one step ahead of everyone including the audience and can manipulate all angles to his nefarious ends.
- Currently 5.0/5 Stars.