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Untitled

Ya lo sabemos: el espiritu de Haynes es muy inquieto, constantemente en movimiento y para nada convencional. Lo que mas le gusta es hacer dificil lo facil y cualquier gesto de normalidad filmica o narrativa queda completamente enterrado cuando se pone a filmar. Debe ser uno de los pocos directores comprometidos a llevar a las historias comunes por terrenos desconocidos, a experimentar con las posibilidades narrativas.
En “I’m Not There” vuelve un poco sobre la formula que ya habia aplicado a su versión del glam rock en “Velvet Goldmine”, pero aca cambia a Bowie y a Iggy por seis Dylans distintos. A simple vista, la idea de retratar a seis Bob Dylan teniendo como marco distintas etapas de su vida, donde cada actor es un Dylan diferente, pero conectado de alguna manera mistica, puede resultar un poco inocente, incluso hasta tonta. Pero Haynes, ni lerdo ni perezoso, toma esa idea camaleonica tan propia la músico y la expande por toda su pelicula. Lo que cambia en “I’m Not There” no son solamente los actores, sino que es todo el dispositivo (algo en lo que Haynes ya habia incursionado en “Poison”, una de sus primeras obras), el formato filmico y la forma de narrar la historia. No solo Dylan es el que cambia, es tambien Haynes, que muta de historia a historia.
Con respecto a esto, vale decir que las historias no estan nunca conectadas de una manera obvia, ni tampoco una de continua de otra, sino que mas bien es todo mucho mas complicado: se trata de una yuxtaposición de historias, de un enredo de ideas que a veces resulta un poco excesivo.

Es esta sensación de exceso lo que, justamente, y en comparación con “Velvet Goldmine” en la cual el exceso estaba históricamente justificado, lo que termina haciendo de “I’m Not There” una pelicula que agobia por momentos. Tenemos a Rimbaud, al Dylan electrico, a Woody Guthrie, a Billy the Kid, al actor, al Dylan folk de los inicios, todo que se mezcla, que va, viene, se queda, se estanca… La historia de Ledger / Gainsbourg es mucho mas interesante que la de Richard Gere, por ejemplo, y esta última me resultó muhco mas llevadera que la Guthrie. Y es justamente cuando uno empieza a comparar las hisotrias donde el dispositivo, la buena idea de Haynes, comienza a trastabillar. Pero, por suerte, esto es solo por momentos.

Tambien resulta interesante, y continuando con esta idea de lo camaleonico que esta por todos lados, ver como Haynes, dependiendo la epoca que filma, se adpata al estilo de la misma. Por ejemplo, la ya nombrada historia de Ledger/Gainsbourg esta ambientada en la década del 60’s, con la guerra de Vietnam como acompañamiento de su relación, esta filmada con un pulso mucho mas ritmico, con escenas que remiten al cine de la Nouvelle Vague (con “Masculino-Femenno” y demas Godard, que, dicho sea de paso, es otro camaleón, a la cabeza), mientras que la de Richerd Gere sin duda apuesta a la idea de un western contemplativo, haciendo referencia directa al cine de Peckinpah. La historia del Dylan electrico-rock star, interpretada por Cate Blanchett, hace alusión al rockumentary, teniendo a “Don’t Look Back” como referencia principal (incluso respetando esa idea de imagen granulada, rapida, como tomada camara en mano del documental de Pennebaker).

En definitva, creo que Haynes sigue siendo unos de los directores mas interesantes del cine contempóraneo. Sus peliculas son siempre complejas, que dan mucho lugar al análisis y que demuestran un entendimiento del cine que pocos tienen. Si uno puede hacer una pelicula como “I’m Not There”, con tantos ribetes e ideas que explotan por todos y encima tomando a la figura de Dylan, tan temerosa para representar, y salir ileso, eso ya dice mucho.