El cine aplicado como método de ensayo de la mano de Godard se convierte en algo mucho mas complejo, que escapa de toda etiqueta. “La Chinoise” es el cine entendido al reves, es el ensayo que se eleva de la simple explicación, del didactismo estúpido (aunque, cuando JLG lo aplica, son los momentos mas graciosos) para dar lugar a una pelicula/experimiento que toma la figura de la China Comunista, a Lenin, a Mao, a Marx, de a uno, de pares, de a todos juntos o ninguno a la vez.
La revolución de Godard era (es) clara: se trata de la destrucción de todo tipo de preconcepto, de todo lo establecido, del cine entendido como tal para crear, con los restos, algo mas vital, extrañamente mas fibroso. Y ahi estan los colores primaros, Jean Pierre Leaud, los yuxtaposciones, el montaje desubicado (pero tan, pero tan efectivo) y las ganas de simplemente descolocar al espectador, cachetaerlo, escupirlo, despertarlo. Eso. Despertar. “La Chinoise” es Godard tirándonos un balde de agua helada-