muy buena película de kurosawa en clave neorrealista, aunque desconcierta un poco el uso del estudio hacia el final de la cinta, contrasta de forma notoria con lo que está filmado en la calle, que es magnífico. además, amo profundamente la inconclusa de schubert, por lo que se amplifica mi pasión por esta película. la secuencia cuando yuzo y masako corren para escuchar el concierto, es un allegro vivace estupendo, como dice masako. llena de vida. otra parte favorita es la del juego de beisbol que está filmada y editada en base a primeros planos de los rsotros de los niños y de ellos dos. todas las veces que en la película los personajes están más cerca del comportamiento infantil, sale el sol, todo es alegría. el ánimo luminoso de masako es conmovedor y hermoso, contrasta bellamente con el sombrío yuzo. al igual que esa secuencia elíptica del zueco en sanshiro sugata, en un domingo maravilloso hay atención a los zapatos aunque con un propósito caracterizante, esto es, para denotar la miseria y el contraste entre las clases sociales. lo asombroso del cine de kurosawa es que siempre ofrecen hallazgos admirables, que se van sumando y configurando un autor de dimensiones sinonímicas con la palabra cine. aquí me encantó descubrir en esta primera etapa de su creación fílmica un recurso que usará en dodeskaden (1970) 23 años después: la imaginación (los deseos, los sueños) como una vía poderosa, la que arroja sobre la vida una luz comparable a la del sol que sale poco pero aparece en un momento significativo un domingo maravilloso.
otro motivo hermoso a cual más: la lluvia. en general el situar la acción o el drama en un contexto urbano que no es ajeno a las elementos naturales. el sol, el frío, la luz, la lluvia, el viento… las emociones humanas contra un fondo de “emociones naturales”, algo fantástico que sólo puede compararse con la naturaleza en el cine de tarkovsvky. cada película de kurosawa es un tesoro artístico, aunque algunas tienen la cualidad de que prefieren instalarse en el corazón más que en alguna circunvolución cefálica. es el caso de un domingo maravilloso, cuya premisa ya me parece en sí misma un prodigio de poesía postbélica: 35 yenes para el único día de la semana que la pareja puede pasar junta: la quiebra material y moral del japón derrotado en el que el mercado negro y la reventa se apoderan de las relaciones económicas y anímicas de toda la población. quienes pretenden mantanerse al margen y moralmente a salvo, son sus víctimas, no hay orilla a la cual hacerse: pero sí la hay, la imaginación, el sueño, el deseo. la inconclusa de schubert, una poesía de emociones fuertes, que se alternan bruscamente, movimientos del espíritu que remiten al uso impresionante que godard ha hecho de esa partitura en la composición de las histoire(s) du cinéma, sobre todo el capítulo 1a, todas las historias.