El 12 de octubre de 2005, en una calle de la delegación Iztapalapa en la ciudad de México, Juan Carlos Reyes Pacheco fue asesinado en presencia de su primo Victor Daniel Reyes cuando ambos jovenes (menores de edad) fueron sorprendidos por tres sujetos, uno de los cuales sacó de entre sus ropas una pistola, la cual disparó en repetidas ocasiones sobre Juan Carlos dejandole en calidad de colador. Un par de horas despúes, bajo las ordenes del comandante José Manuel Ortega Saavedra, se inició una pesquisa por los alrededores del lugar.
José Antonio Zuñiga Rodriguez, de 26 años de edad, un honesto comerciante de softwares y peliculas piratas, iba de regreso a su domicilio como todos los dias después de trabajar, quién se sintió repentinamente sorprendido al ser interceptado por un vehiculo sin placas del cual descendieron tres agentes judiciales (entre ellos, el comandante Saavedra), quienes con la amabilidad caracteristica de la policia judicial, sin mostrarle una sola orden de aprehensión ni tampoco explicarle que delito se le imputaba y a punta de chingadazos, lo obligaron a penetrar al interior del vehiculo, el cual se dirigió rumbo al ministerio publico, para posteriormente ser acusado de asesinato y al cabo de pocas semanas ser condenado a 20 años de prisión y pasar a formar parte de la gran familia mexicana de 11 mil reos cautivos en el Reclusorio Oriente.
José Antonio Zuñiga, el sufrido protagonista del film. Esta foto le fue tomada una semana antes de su arresto en su puesto de softwares y peliculas piratas.
El film se centra en las indagatorias (camaras de video en mano) realizadas por los investigadores Roberto Hernandez y Layda Negrete, quienes formando una mancuerna con el abogado Rafael Heredia, fueron contactados por la novia de Antonio, Eva Hernandez, al termino de la primera sentencia condenatoria dictada por el honorable juez 26 penal e indio con poder Hector Palomares, quién junto con el ministerio publico desestimó tanto las pruebas periciales (las cuales salieron negativas, por cierto) que se le aplicaron al acusado para descubrir si habia disparado un arma el dia del asesinato, asi como el testimonio de varias personas quienes juraron ver a Antonio trabajando durante el tiempo en que se llevó a cabo el crimen.

El galanazo juez 26 penal Héctor Palomares Medina en acción.
Durante el curso de sus investigaciones, Hernandez y Negrete detectaron que el abogado defensor que llevó el caso durante el primer juicio, ejercia con una cedula falsa, por lo que solicitaron la reposición del juicio, la cual les fue concedida. El único problema es que el honorable juez encargado de llevar el proceso seria nuevamente el carismatico Hector Palomares.

Victor Daniel Reyes, ahora mundialmente conocido como El Presunto Ojete. Con esa jeta, uno comprende porque no quiso salir en la peli.
Durante la reposición, Antonio y sus heroicos abogados (segun esto, no cobraban un solo centavo y solo los empujaba el amor por el arte y la justicia) descubren que la única evidencia con que contaban los judiciales al momento de la detención, eran los retratos hablados proporcionados por Victor Daniel Reyes, el solitario testigo del homicidio, evidencia que, para variar, no se encontraba en el pliego de consignación elaborado por la agente del ministerio público y parte acusadora Marisela Guzmán, una rechoncha licenciada con una gracia y simpatia similares a las del juez Palomares y un burocratismo a flor de piel, quién, junto con aquel, y a pesar de la cantidad de pruebas absolutorias (entre ellas un careo entre Antonio y Victor, durante el cual, a pregunta expresa de Rafael Heredia, el futuro presunto ojete no supó describir las caracteristicas fisicas de Antonio) y al contrario de los dictados de la logica más pura y simple, ratifican la sentencia de veinte años de prisión. Como ultimo recurso, los defensores de Antonio solicitan una apelación mientras deciden entregar los videos grabados durante el juicio y los careos como pruebas de las irregularidades al magistrado Salvador Avalos, quién despues de estudiar la apelación presentada por los investigadores y las pruebas en video, se convenció de la inocencia de Antonio y, tras un jaloneo de ocho horas con sus colegas, logró revocar la sentencia condenatoria. La resolución de la sala es favorable y, tras dos años y medio de permanecer en prisión, Antonio recobra la libertad.

El heroico abogado Rafael Heredia. Se dice que “La Barbie” anda en busca de sus servicios despues de ver la pelicula.
Por supuesto, màs alla de las conclusiones sobre la descomposiciòn del tejido social en Mèxico que pudiese generar el visionado del film, o de las “sesudas” interpretaciones izquierdoides dignas de cualquier gaceta ò maestrillo de la UAM, no se puede negar el valor que tiene Presunto culpable como testimonio fidedigno de los vicios que aquejan a los organismos supuestamente encargados de proteger a la sociedad, los cuales procuran poner, sin el más menor sentido de la etica o la justicia en entredicho ese principio fundamental del Estado de derecho que es la presunción de inocencia. Los realizadores no se tientan el culo ni tantito si se trata de “revelar” a la opinión publica un sistema policial y penal dedicado a refundir inocentes, fabricar de manera rapida y sencilla pruebas acusatorias y evidenciar la podredumbre que impera en buena parte de los cuerpos policiacos (la escena del careo entre Antonio y el comandante Saavedra es buen ejemplo de ello: la camara capta de manera precisa el momento en que Saavedra evita mirar a los ojos al acusado, mientras, entre balbuceos, él y sus achichincles niegan acordarse de lo ocurrido) la franca incompetencia de los ministerios públicos (impagable ese momento en que los documentalistas cuestionan a la encantadora licenciada Guzman sobre las pruebas y las circunstancias que la motivan a ser la parte acusadora en el caso, y esta contesta enmedio de una risita nerviosa: “Ji,ji,ji…pus porqué es mi chamba…”) y la arbitrariedad y prepotencia de los jueces (más evidentes no pudieron ser las muecas de desprecio del juez palomares delante de las camaras, ó su hartazgo ante la insistencia del abogado Rafael Heredia en cuestionar al único testigo).

La encantadora licenciada Marisela Guzmán. Más bizcocho, ni Megan Fox.
Ahora bien; uno podrá estar de acuerdo en parte con dicha tesis, pero lo cierto es que este tipo de sucesos se dan no solamente en México, sino en todas partes del mundo; para el caso, recuerdese el documental Mi vida dentro de Lucia Ajá, el cual narra como una mujer de origen mexicano es acusada falsamente de asesinato en los Estados Unidos y, al contrario del caso que nos ocupa, lo suyo aún no tiene un “final feliz”, pues la mujer, a pesar de las evidencias a su favor, y sometida a procesos discriminatorios a cual más no poder, continua purgando su sentencia de 90 años. Caso dimetrialmente opuesto al de Antonio. Además de su contundente (entre comillas) mensaje social, la pelicula se nos presenta como un documento humano, en el que se procura hacer patente la fuerza emocional y la entereza ante las adversidades por parte del acusado (quien, hay que decirlo, de a ratos no puede evitar asumir actitudes ó poses de marcado espiritu protagonico/estelar), en un (por momentos) emotivo registro de los hechos que suceden en el interior y el exterior de la prisión en la que se encuentra encerrado, como su pasión a toda prueba por el breakdance ó el rap, la boda comunal en la que toma por esposa a Eva Hernandez, ó el nacimiento de su primera hija en el preciso dia en que queda aprobada la reposición del juicio. En este aspecto, resulta invaluable la colaboración como editor del film de Geoffrey Smith, quén se encargo de montar los materiales filmados y darles forma de un efectivo drama de juzgados, con un inocente protagonista injustamente encarcelado, el amor sin condiciones de su abnegada esposa, la lucha por la integridad y la justicia encarnados en los abogados defensores y la abyección de las fuerzas del mal (papelazo que, para su mala suerte, les toco desempeñar a esa chulada de vieja llamada Marisela Guzman, al galanazo Hectorcito Palomares, a los “tiras” y al pobre pendejo de El presunto ojete) quienes, por unos instantes, parecen que se van a salir con la suya, pero la oportuna y angelical intervención a ultima hora del magistrado Salvador Avila (en el nombre lleva su destino) hace que las cosas regresen a su debido lugar. Si a este final feliz le agregamos la amplia y reconocida participación de la pelicula en buena cantidad de festivales y sus premios como Mejor Película de Derechos Humanos en el Festival Internacional de Cine de Dubai 2010, su premio del público en el Verzio Film Festival Budapest 2010, su premio de Amnistía Internacional del Copenhagen International Documentary Film Festival de 2009 y el Premio por Mejor Documental en el Festival Internacional de Cine de Morelia celebrado en 2009, (en el cual ya se podia apreciar al buen Toño con una sonrisota de oreja a oreja dando sus “profundos” puntos de vista respecto de la película al lado de Diego Luna) entre un chinguero de muchos otros festivales, además de una amplia campaña de promoción en territorio nacional (siempre es bueno contar con el respaldo en la distribución de un film de una compañia de exhibición tan poderosa como Cinepolis; levante la mano aquel quén haya asistido a cualquiera de estos complejos de exhibición durante los ultimos tres meses y no haya podido presenciar el trailer de esta pelicula), el paquete parecia estar más que completo.
La cinta se estrenó comercialmente en México el 18 de febrero del 2011 con una notable (y creciente) afluencia de publico en poco más de 200 salas, recibiendo provechosas criticas por parte tanto del publico como de la prensa especializada (algo verdaderamente insolito tratandose de una cinta nacional y, sobre todo, dado su genero documental). Sin embargo, otro hecho aún más insolito se dió, sorpresivamente, en las semanas posteriores al estreno: como si le hiciese falta más promoción aun, un verdadero regalo del cielo le vino a la pelicula, el cual acaparó la atención de los titulares y de aquella otra parte del publico cinefilo al cual la cinta no había conseguido llamar suficientemente la atención: el dia 2 de Marzo, Victor Daniel Reyes solicitó un recurso de amparo en el cual “exige” el retiro inmediato de la pelicula de todos los cines del país, alegando que los hechos narrados en el documental resultan perjudiciales para su imagen y su integridad fisica y moral (una petición que ya habia solicitado dias antes a la Secretaria de Gobernación y esta habia rechazado), amparo el cual fue concedido por la jueza decimosegunda de distrito en materia administrativa del Distrito Federal, doña Blanca Lobo. Dicho amparo contempla la prohibición de la proyección, distribución y publicidad de la cinta, por lo que doña Lobo puso un plazo a Gobernación para que ordenan el retiro de las más de 200 copias en 21 ciudades del país.

Presunta foto del juez Palomares (de incognito) en uno de los complejos de Cinepolis
El desmadre no se hizó esperar. La productora, Ana Laura Magaloni,explicó que esta suspensión seria durante las siguientes 24 horas y, si llegara a aceptarse la suspensión, el filme podría no ser proyectado sino “hasta que se resuelva el juicio de amparo, o sea, como seis meses”. Ademas de esto, Anita, ni tarda ni perezosa, añadió: "Detrás de estos hechos, de este intento de censura de Presunto Culpable, existen “intereses” de gente a la que le conviene este “sistema colapsado” judicial que la película pone en evidencia…" , declaraciones que fueron atizadas por Layda Negrete, quién ese dia afirmó en diversas entrevistas concedidas a los diferentes medios de comunicación, donde aseguró desconocer el documento por el cual se suspenderia provisionalmente la proyecciión del filme, aseverando de manera por demás categorica: “Este tipo de acciones es un intento de censura por el contenido revelador del largometraje.”

Reacción de Toño al ser cuestionado sobre si Victor Daniel Reyes recibirá parte de las regalias del film durante una conferencia de prensa en el Festival de Cine de Morelia.
Obviamente, la noticia corrió como chingadazo. Quienes no la habian visto, corrieron como caballos desbocados a verla; otros, recurrieron a la pirateria, la cual aumentó su venta en algo asi como el 500% despues de conocerse la noticia de la suspensión (cualquier usuario del sistema de transporte colectivo Metro podra constatar la numerosa precensia de decenas de vendedores de DVD’s pitatas, quienes al grito de “te va a salir en 10 pesoooosss, te va costar diez pesooosss, la pelicula que Calderòn no quiere que veaasss, llevatela en alta definiciòn por diez pessooosss” estan haciendo su agosto; las salas de exhibición del país se apresuraron a sacarle todo el jugo posible al asunto y triplicaron el numero de funciones (todas con llenos totales) llegando, incluso, a solicitar la impresión de mas copias de la pelicula debido a la creciente demanda de gran cantidad de cinefilos por ver la cinta. Por supuesto, las reacciones no se hicieron esperar por parte de criticos (algunos con puntos de vista serios, otros no tanto), periodistas (el amarillismo inherente a este tipo de noticias les diò como para escribir durante semanas), intelectualoides (ya se sabe, aquella fauna de pejistas irredentos, quienes no dejaron pasar la oportunidad de tirarle mierda al gobierno de Felipe Calderòn, y consideraron el intento de “censura” en contra de Presunto culpable como “un eslabòn mas” en la cadena de arbitrariedades del “prehidente ehpurio”, y, por supuesto, la clase politica del paìs, quienes como de pinche rayo, comenzaron a manifestarse unanimamente en pro de la exhibición del documental, algunos para desembarazarse lo màs rapidamente del asunto, otros por quedar bien y, de pasada, obtener beneficios de este (como Marcelito Ebrard, quien tan altruista y bondadoso como siempre, se comprometió no solamente a promover un recurso de amparo por parte del gobierno capitalino en contra de la resolución de la jueza, y de no ser aceptado dicho amparo, prometió, en pos del conocimiento por parte de la sociedad del contenido del film, poner a la dispocisión de todos los interesados en verlo, la mismisima plancha del Zocalo capitalino como recinto cinematografico al aire libre). Mientras tanto, la Secretaría de Gobernación (Segob) informó que acataria la suspensión provisional concedida por la jueza Lobo al recibir la notificaciòn oficial en sus debidos tiempos y formas, cosa que sucediò el lunes 7 de marzo, cuando el film fue retirado de algunas salas (no todas) por algo asi como 48 horas. Para el dia 10 de marzo, el film ya se encontraba siendo exhibido con toda normalidad, debido a que un tribunal federal en materia administrativa revocò la suspensiòn dictada por la jueza loba en contra de la cinta.

Portada tentativa para el album debut como solista de Antonio Zuñiga
Con todo esto, el documental de Roberto Hernandez y Geoffrey Smith pasò a engrosar la lista de aquellas peliculas nacionales que, debido ya sea a su ideologia, algunas de las situaciones planteadas, y, por sobre todo, debido a la polemica generada por dichas caracteristicas antes, durante ò despues de su exhibiciòn, se han convertido en todo un taquillazo. Ahora, viendo todo el asunto en perspectiva, cabria preguntarse ¿en verdad existe un animo de censura en torno al film? ¿de parte de quien? ¿de la “mafia” en el poder como siempre han predicado Lopez Obrador y los pendejos de sus seguidores? ¿que obscuros intereses se podran esconder detras del intento de suspensión del film? ¿sera este en realidad un intento más para que los mexicanos no nos enteremos de la misera realidá del país? ¿se tratara de otro “compló”…?
Mis huevos. Pretender en estos tiempos que se esconda algun tipo de animo de censura alrededor de el film es querer hacerle demasiado a la mamada. Por mucho, en la actualidad, se goza de muchisima más libertad de expresión que aquella a la que se tenia acceso hace un par de decadas.No existe precisamente un animo, de parte de quién esto escribe, de defender a nuestra “ilustre” clase politica (que la inmensa mayoria de nuestros gobernantes son unos completos hijos de la chingada, ni a quien le quepa duda) no obstante, a mi me gustaria ver a todos aquellos mocos a quienes hoy se les calienta el hocico hablando de represión y censura, padeciendo informativamente, en el ambito ideologico ó en carne propia este tipo de practicas comunes en los tiempos de un Diaz Ordaz, un Echeverria, un Lopez Portillo, un Salinas…, etc. Si en algo estoy de acuerdo con nuestro mesianico jefe de gobierno capitalino, es en lo que dijo respecto a que, en estos tiempos, resulta bastante inutil pretender censurar lo que les venga en gana, ya que al dia de hoy, se cuenta con infinidad de herramienas tecnologicas para difundir lo que sea, en donde sea y las veces que sea. Si existiese en la actual administración un animo de censurar films “comprometedores”, ¿no creen que hubiese resultado mucho más molesto para el regimen del presidente Calderón una pendejada como la titulada “Fraude” (la soporifera oda al lopezobradorismo filmada por Luis Mandoki en 2006) en la cual se “cuestiona” la legitimidad del triunfo del candidato panista a la presidencia en el año 2006? (la cual, por cierto, circulo tanto en buena cantidad de salas comerciales, asi como en una amplia difusión en video) ¿no hubiese sido más facil, simplemente, que gobernación no autorizara la salida comercial del film, ó bien, que se restringiera la cantidad de copias a un numero irrisorio?
Pero vamos, que si de tirar teorias de la conspiración a lo pendejo se trata, a ver que les parece esta: ¿que tal si todo el circo que se ha creado alrededor de Presunto culpable no es otra cosa que una magistral campaña mercadotecnica planificada hasta el más minimo detalle por sus realizadores? desde ese punto de vista, lo que habria que aplaudirles mas que otra cosa tanto a Roberto Hernandez como a Layda Negrete, es su excepcional olfato para el marketing. Ambos documentalistas parecen haber entendido, como pocos realizadores mexicanos, que, para que una cinta sea redituable, esta ó las circunstancias alrededor de ella tienen que generar algun tipo de polemica ó morbo.

Layda Negrete y Toñito reclamando el pago de derechos por parte de YouTube durante la 57ava. conferencia de prensa del film
¿Una voluntad inquebrantable por parte de los realizadores por dar a conocer la verdad a México y al mundo entero? claro que si, siempre y cuando hayan billetes verdes de por medio. El dia jueves 3 de marzo de 2011, algun usuario de Youtube, seguramente convencido por la “apasionada” defensa de la libertad de expresión mostrada por Hernandez y Negrete, decidió subir el documental completo y ponerlo gratis a la disposición de cualquiera en el famoso portal de videos, el cual tuvó cerca de 200,000 visitas durante el tiempo en que se encontró disponible. Sin embargo, el martes 8, este fue retirado de Youtube. Esta vez, la censura vino de parte ni más ni menos que de Roberto Hernandez, quién alegó que esto fue una violación al copyright y calificó al hecho de ilegal. Seguramente, para estos paladines de la libertad de expresión, el hacer entrar la conciencia social al pueblo de México es mejor si se pagan $59 pesos todos los dias entre semana en las funciones antes de las 18:00 hrs, $65 pesos los sabados y domingos y $125 pesos en las salas V.I.P. de Cinepolis.

No hay mal que por Diego no venga
Si hay algo de lo que se puede tener una certeza, es que el asunto seguira dando de que hablar durante un buen rato (aunque no demasiado largo). Posiblemente, seremos testigos del nacimiento de una nueva estrella del mundo del espectaculo en la persona del ex-comerciante de pirateria José Antonio Zuñiga (por estos dias, esta saliendo a la venta el soundtrack de la cinta aderezado con canciones al ritmo de rap debidas a la inspiración del sufrido heroe de la pelicula); Victor Daniel Reyes (consiga sacar su tajada de las regalias de la cinta ó no) pasara a la posteridad como El Presunto Ojete; Marisela, Hectorcito y blanquita seguiran con sus clases de “actualización”; los cinefilos seguiremos sin saber quienes se escabecharon a Juan Carlos mientras esperamos el estreno de Presunto Culpable 2 para el verano del 2012 y tanto Robertico como Layda seguirán hinchandose los bolsillos con chorizos de pesos (al momento de escribir esto, la cinta ha alcanzado la cifra de sesenta millones de pesos recaudados en la taquilla, todo un record para un producto de estas caracteristicas) dandoles, de paso, una lección tanto a Gael y Diego (quienes parecian muy orgullosos de su “novedoso” sistema de ventas para “Revolución”) de como se debe promocionar una pelicula. Más chingón, ni James Cameron, a poco no?