A few months after a hideously deformed Seth Brundle was mercifully killed by his lover Veronica, she dies giving birth to Seth’s son Martin. Martin is raised by Seth’s evil employer Anton Bartok, who requires Martin’s help to solve the problems of the Telepods, believing the Telepods are the key for worldwide domination. Martin ages at an accelerated rate (being the equivalent of 20 human years old at the age of 5), and the fly genes he inherited from his father begin to transform him into Martinfly, who, unlike his sickly father, is a very deadly force to be reckoned with. Befriended by beautiful computer specialist Beth Logan, Martin sets out for a way to cure himself, discovering that the answer lies within the Telepods.. (alternative spelling: The Fly 2). —IMDb
Pretty much takes a giant shit on everything that made the original such a masterpiece. I give an extra star for retaining John Getz, and for body tossing. There is some seriously awesome body tossing in this movie.
Esta previsible secuela del film de David Cronenberg (al quedar embarazada una mujer en el filme anterior, era de esperarse que apareciera una cosa de estas en cualquier momento) marcó el debut como director de Chris Walas, quién, por cierto, fue el encargado de diseñar los logradamente nauseabundos efectos especiales del film anterior, lo cual queda de manifiesto en casi cada cuadro de esta cinta; pero si bien Walas consiguió seguir repugnando a las audiencias con este (hasta ahora) último capitulo de la saga de la familia Brundle, eso no evitó que esta secuela resultase mucho más convencional que el original cronenbergiano. Aún asi, tiene sus buenos momentos (para muchos, resulta insoportable de ver la famosa secuencia de la eutanasia del perro), y a titulo personal, este film me trae a la mente agradables recuerdos sobre lo chingón que era ir a ver peliculas al gigantesco cine Metropolitan (un recinto cinematografico impresionante y ahora, un dizque centro de espectaculos), y al termino de la proyección, salir y tragar una orden de taquitos al pastor que vendian en uno de los puestos metalicos que se encontraban a las afueras del lugar, los cuales sabian deliciosos.