Antes de embarcarse en una carrera sin rumbo y con sustos mas bien ausentes, el rey del terror moderno, Wes Craven, supo ser, a mediados de lo 70’s, un gran observador de algunos de los momentos mas oscuros de la sociedad americana contemporanea. Siempre retratandola con una gran mezcla de sangre y mugre, la primer peliculas de Craven, “The Last House on The Left”, posiblmente sea uno de los mejores exponente de cierta corrosión generacional entre varios cineastas que comenzaron su carrera a la par de Craven. Esta corrosión tiene como punto principal un retrato casi siempre sucio de la clásica familia americana, viviendo su modesto “american dream”, el que luego se vera afectado por motivos mas violentos, que tienen como fin ultimo sembrar el salvajismo y la destruccion dentro de un seno que parecia ajeno a eso. La clave de estos cineastas (en los que podemos contar a Tobe Hooper, John Waters y “Pink Flamingos”, con la que la pelicula de Craven comparte varios puntos en común), estaba en escupir el asado de la tranquilidad americana, poner los ojos en aquello que estaba hundido en medio de la tranquilidad familiar, sacarlo a luz y exhibir la demencia que espera dormida en cada uno de los rincones de la población. La razón por la cual aún hoy en dia esta temática sigue estando presente, se debe a una razón mas bien desperanzadora: el mundo está cada vez mas salvaje, sumido en un espiral de violencia inexplicablemente terrorifico, pero cada vez mas común (y aca aparece el nombre de Haneke, cuya “Funny Games” tambien tiene algunos reflejos de la opera prima de Craven).
“The Last House on The Left”, según el critico Roger Ebert, es una re-lectura del clasico de Ingmar Bergman, “La Fuente de la Doncella”. Pensarla como remake bergamiana es un viaje de ida. Lo que si se puede ver, y muhco, es una tematica compartida, que es el sexo como disparador del caos. Lo cual tambien es un tema que todo el cine de terror posterior va a tomar como punto de interes, particuarmente el de la virginidad. Y es justamente ese el tema central de la pelicula de Craven. Las dos jovenes protagonistas, que a lo largo del metraje van a ser secuestradas por un grupo de psicoptas y posteriormente violadas y asesinadas, comparten una inocencia que poco a poca va siendo destruida, a medida que van siendo sometidas de diversas maneras (todas ellas demenciales), por el grupo de secuestradores. La liberación sexual, y tambien en cualquier otro sentido, es el motor por el que se desatan las serie de eventos desafortunados que llevan a las dos jovenes ser atatcadas por los salvajes. Del bucólico paisaje naturalista del bosque a la mugre oscura de la urbanidad, lo que Craven muestra es un viaje al infierno de la locura, la que espera a la vuelta de la esquina. La importancia del bosque en la pelicula es vital: sirve como metáfora y contrapunto a la vez, asi com tambien para alimentar la comparación con la obra de Bergman. Principalmente, la primera parte de la pelicula se permite mostrar de forma bastante interesante a las protagonistas circulando por el bosque. Imagenes de hojas, arboles y manantiales estan costantemente superpuestas con zooms que llenan de importancia al momento. Es que Craven se permite ser todo lo subrayado que se puede llegar a ser para destrozar la metáfora que le brinda el bosque en torno a las dos jovnes purificadas, virginales y lo que toda la naturaleza tiene para decir en relación a eso. Que los asesinatos sucedan en ese mismo bosque donde antes reinaba la calma de la pureza, habla de forma aún mas clara de la irrupción de lo salvaje en el seno de lo civilizado. Sin embargo, este subrayado extremo que se produce en ambas secuencias no esta para nada mal, porque lo que mas sobresale en la pelicula es un sentido placer por el desborde en todos sus niveles. Necesita que el escupitajo sea visible, necesita tener escenas como la del padre hablando sobre los senos de su hija (que, dicho sea de paso, se queja de que “esten sin corpiño”), o toda esa tensión sexual entre las dos protagonistas, que luego va a explotar de una manera no menos extrema.
Y la charla de los padres sobre los senos de su hija tambien manifiesta un cierto malestar dentro del propio seno familiar. La hija puber saliendo por primera vez lejos de casa, dejando el nido hacia la búsqueda de diversas expermientaciones. Lo que antes, en plena era hippie, hubiera significado el alejamiento de las convecciones sociales establecidas para abrazar el amor libre y la paz, en “The Last House On The Left” ese ideal hippie es igualmente destrozado. Los marginales no son aca los que llevan a las chicas hacia nuevos caminos de libertad, sino que son los asesinos, los desquiciados, los que las llevan a la muerte. Esa contraposicion entre lo que el cine (y la cultura en general) entendia por el marginal, aca es deformado: Ahora el hippie es el asesino, ya no hay paz posible. La era del amor llego a su fin. La influencia del clan Manson en buena parte del cine de los 70’s es fundamental. Sus crimenes fueron el vaso de agua que apago la antorcha de la unión hippie y puso luz sobre la demencia en los márgenes de la sociedad norteamericana. Los medios de comunicación llevaron al mainstream la perversión pertetrada por Manson y compañia y el resto es hisotria. La radicalidad del cine independiente de los 70’s fue tomar ese impacto y llevarlo a las pantallas, sacandole el amarillismo y dando lugar a la franqueza en todos sus niveles, desde la asquerosidad que representa hasta el humor que esas mismas situaciones generaron. La aparición de la violencia en ese mismo marco tampoco resulta para nada casual: es la misma época la que lo pedia a gritos. Una pelicula como ésta fue la piedra principal (junto con otras, como la ya nombrada “Texas Chainsaw Massacre”), que retrato con total franqueza el espiritu de toda una década que se avecinba, ya casi cerca de su fin, completamente desesperanzadora, nihilista y caótica.
“The Last House On The Left”, termina con los propios padres comentiendo venganza por la muerte de su hija. Producto de la misma deformación propia de los tiempos, en una noche las victimas pasan a ser los victimarios. La revuelta es total. La violencia está entre nosotros. Y todavia se siente muy cómoda para irse.