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Reviews of Viridiana

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Picture of VENIMOS LOS JODIMOS Y NOS FUIMOS

VENIMOS LOS JODIMOS Y NOS FUIMOS

12Dec09

Viridiana es uno de esos filmes que no pueden verse sino con placer. No importa si se exhibe en algun festival junto a peliculas más recientes ó bien, se trate de algún pase perdido en la television de paga. Sencillamente, es de esas peliculas que se distinguen del resto.

Viridiana marcó el regreso de Buñuel a su pais natal despues de un exilio autoimpuesto (es un decir; el mismo Buñuel aseguraba que después de la realización de su documental sobre Las Hurdes, su nombre apareció en la lista negra de los mas buscados por el regimen franquista, por lo que, de haberse quedado en España, seguramente habria corrido la misma suerte de los miles de desaparecidos durante la dictadura) en el cual, desarrollo una notable carrera dentro de la industria cinematografica de México, pais al que adopto como su segunda patria y en el que realizó muchos de los titulos mas representativos de su filmografia, los cuales le merecieron el reconocimiento internacional en los festivales mas prestigiosos del orbe, lo que motivó a que, paradojicamente, a casi 30 años despues de su huida, fuese el mismisimo Francisco Franco quien invatese al realizador aragones a pisar nuevamente suelo español para filmar una pelicula, a lo que Buñuel accedió; lo que el sanguinario dictador jamas pudo preveer fue el producto final de dicha invitación, ni su transgresor contenido.

Esta deliciosa cinta es, sin duda, uno de los mas abiertamente anticlericales filmes que se hayan realizado. Bajo el apoyo incondicional del productor Gustavo Alatriste, Buñuel, junto con el guionista Julio Alejandro dieron forma a la historia de una novicia (interpretada por una aun joven y bella Silvia Pinal, en su segunda colaboración con el realizador y en el que es, seguramente, el papel por el que sera mas recordada) quien acepta a regañadientes salir del convento en el que se halla enclaustrada por propia voluntad a atender una invitación de su tio (una sabrosa interpretación de Fernando Rey, como un viejo moralmente ambiguo y raboverde) a pasar unos dias de vacaciones en su hacienda; las consecuencias de dicha invitación no podrian ser mas funestas: el tio, otrora un galan enpedernido, quien lleva años alejado de su familia, viviendo una solitaria existencia acompañado solamente por una fiel criada a quien recogió de las calles junto con la hija pequeña de esta, vive atormentado por el recuerdo de su ultima esposa, quien murió durante su noche de bodas y con quien su sobrina guarda un inmenso parecido; obvia decir que el hombre queda inmediatamente prendado de la muchacha, a quien trata de seducir y, al ser rechazado por esta, decide colgarse de un arbol a plena luz del dia.

Lo que sigue a continuación, es un delirante estudio de las (bajas) pasiones del ser humano, que Buñuel lleva a cabo con la escrutadora mirada de un entomologo y, ademas, la de un ateo convencido. Interesantisima es la disección de los personajes y las ambiguas contradicciones que rodean la personalidad de cada uno de ellos, las cuales son mostradas por que el director a lo largo del filme, empezando con su protagonista: de ser una ingenua y candorosa novicia, Viridiana, quizás en la creencia de haber perdido la virginidad a manos de su pervertido anfitrión, no duda en rebelarse contra sus superiores y abandonar definitivamente el convento para hacerse cargo de la hacienda con mano firme, y, sin embargo, decide seguir la doctrina de su fe de una manera extrema, llevando consigo a vivir a la hacienda a un puñado de menesterosos, a quienes intenta inculcarles sus creencias religiosas, y cuyos esfuerzos, sin embargo, seran recompensados por aquellos con una delirante bacanal y un intento de violación hacia ella, y quién no vacilara, casi al final de la pelicula, en mandar al diablo sus votos de castidad para entregarse a su primo; el inocentemente perverso tio de Viridiana, quién droga a su sobrina para posteriormente intentar hacerla suya, pero quién se arrepiente a ultimo momento, y el cual, arrepentido, abandonado y despreciado por su obscuro objeto del deseo, minutos antes de suicidarse, esboza una enigmatica sonrisa mientras escribe un laconico mensaje de despedida; la criada Ramona, quién detras de su apariencia sumisa esconde a una mujer apasionada, quien jura lealtad y agradecimiento sin reserva a su patrón y quien, no obstante, elude a toda costa auxiliar a este en los momentos en que más le necesita; el primo de Viridiana, producto de los amorios del viejo con otra mujer e hijo desconocido de este (Francisco Rabal, en su segunda mancuerna con Buñuel despues de la notable Nazarin) quien parece personificar a una nueva versión corregida y aumentada de su padre, habil hombre de negocios y un consumado seductor, el cual no tardará en despertar cierta discordia entre las dos mujeres (Viridiana y Ramona) quién, en lugar de lo que cualquier espectador morboso hubiese esperado (el hacer participe a Viridiana de el mismo juego de seducción en que hizo caer a la pobre Ramona), mejor prefiere jugar despreocupadamente con ellas una partida de naipes al final de la cinta ; y, claro, el grupillo de menesterosos, quienes detras de su apariencia docil y humoristica, resultan ser unos soberanos hijos de la chingada, peligrosos además, que no dudan en semi demoler una residencia por organizar su singularmente anarquico banquete, ni en recurrir al asesinato si de hacerse de unas cuantas monedas se trata.

La pelicula constituye una sucesión de imagenes memorables, como el sonambulismo de Viridiana, la navaja/crucifijo, los rezos matinales paralelos a las obras de remodelación de la hacienda, entre un amplisimo etcetera, en el que sobresale, mas que en ninguna otra, la delirante parodia de la ultima cena de Da Vinci, una escena que, con el paso del tiempo, se ha vuelto en una de las antologicas de la historia del cine, y que seguramente, fue la principal razón (entre cientos de otras mas) que motivaron el que Francisco Franco prohibiera inmediatamente la exhibición de la pelicula en España, y que significo el adios definitivo de Buñuel al cine español.

Para no variar, la pelicula gano la palma de oro en el festival de Cannes de 1961, entre otros premios, incluyendo el de mejor actriz para la Pinal, y si bien las reacciones de la critica fueron en su mayoria favorables para la cinta, esta no dejo de levantar controversia en el resto de los paises en los que se exhibió, por supuesto, debido a su contenido abiertamente antireligioso y su perverso sentido del humor.

Personalmente, la primera vez que tuve conocimiento de esta obra maestra, fue por alla de 1994, cuando fui a verla al ya hoy desaparecido cine Plaza, propiedad del mismisimo productor de la pelicula, Gustavo Alatriste. Uno hubiese pensado que por esta razon, las condiciones para ver esta pelicula hubieran sido las idoneas, pero cual fue mi sorpresa (y mi encabronamiento) al pagar un boleto de entrada y percatarme que la exhibición fue en un chingado monitor de televisión de 40 pulgadas, por lo que preferi cambiarme de sala y tuve que conformarme con ver Batman eternamente en la sala principal del recinto, esta si, dedicada al cine de 35 mm…era un sitio bastante curioso; finalmente, tuve oportunidad de apreciarla en una excelente copia exhibida durante una muy completa retrospectiva dedicada al cineasta en diversas partes de la ciudad de México.

VIRIDIANA
España, México, 1961
DIR Luis Buñuel
EXEC Ricardo Muñoz Suay, Pere Portabella
PROD Gustavo Alatriste
G Luis Buñuel, Julio Alejandro, Benito Pérez Galdós
F José F. Aguayo
CAST Silvia Pinal, Fernando Rey, Francisco Rabal, Margarita Lozano, Victoria Zinny, Teresita Rabal, José Manuel Martín, Luis Heredia
ED Pedro del Rey
PROD DES Francisco Canet
MUSIC Gustavo Pittaluga
Dur. 90 minutos

  • Currently 5.0/5 Stars.
Picture of Teddy Cheong

Teddy Cheong

25Apr09

Viridiana is easily Bunuel’s most concrete film and perhaps, his most direct and scathing work. He attacks organized religion and poverty in an unsettling way but somehow, the various details ring true for the most part (at least culling from my own experiences); watching this made me remember why I no longer hand out money to the poor. In retrospect, it’s quite depressing knowing that a good portion of this world operates in the manner it does here but the idealist in me would like to hope that people are capable of expressing the gratitude and respect so absent in this film.

  • Currently 4.0/5 Stars.
Picture of Alexavier Robinson

Alexavi​er Robinso​n

10Dec08

In a need to fix a grave wrong, the fact that I have seen zero Luis Bunuel films, I started my adventure with his 1961 effort Viridiana. It seems, to me at least, that I picked a great place to start. Despite the controversy that the film can incur, Viridiana is a fantastic and thought provoking film filled with great symbolism and a fast moving story. The film involves a young woman, about to become a nun, who makes a trip to visit her Uncle in the country. From there on out the film shifts to a wild, often shocking, series of events as the woman is pushed to her limit. The camera work here is wonderful, as is the art direction as seen in the great setting of the Uncle’s house. IN the end the film may not be for everyone, it’s certainly a provoking film, but if you lead in with an open mind you’ll find a rewarding and vibrant film.

  • Currently 4.0/5 Stars.
Picture of Rodney Welch

Rodney Welch

27Nov08

This is one of my favorite films, an opinion I’ve long based solely on a VHS dub of a fairly terrible print: washed-out, pan and scan, abysmal sound — none of which prevented me from watching it over and again. Not surprisingly, the Criterion disc is a real revelation: not only is it in widescreen with rich black and white tones, but it has new and improved subtitles. Apparently, the powers that be decided the movie needed a top to bottom overhaul, including a new translation, which brings out new subtleties to the script, and gives much more dimension to the minor characters. I found myself laughing at a lot of the dialogue between the beggars whom the saintly title character tries to save.

If you haven’t seen it or know nothing about it, well, it’s one of the most controversial films of Bunuel’s career — which is really saying something, as his early film L’Age d’Or caused a riot in France in 1930 — and I could really bore you with a lot of the infamous details about it’s making because I’ve read them so many times. Actually, I think I’d be boring myself, so if you want to read them check out the presumably fine essay (which I haven’t gotten around to reading yet) by the estimable Michael Wood.

Let me just say that the story begins as a contrast between two of Bunuel’s favorite perversions, celibacy and fetishism, and then evolves into a strange journey from innocence to experience.

The celibate, of course, is Sister Viridiana, a beautiful young nun-to-be who has been raised in the protective warmth of the church and plans to spend the rest of her life there. On the eve of taking her vows, she gets orders from her Mother Superior to go visit the sickly uncle who has provided her education. The uncle, Don Jaime (Fernando Rey) is, like his niece, a somewhat solitary character, although of another kind altogether. He lives in a crumbling Gothic mansion, where for the last few decades he has done little more than play on his dreary organ and mourn his wife, who died on their wedding night.

He also, like Bunuel, has a thing for feet; when we first meet him, he’s contentedly watching a little girl as she jumps rope (presumably a favor she bestows on him on a regular basis). Don Jaime also enjoys dressing up in his late wife’s wedding gown and, naturally, trying on her high heel shoes; unfortunately, Viridiana is a dead ringer for the wife and, against her better judgment, finds herself conscripted into a rather nasty game of role-playing for the old man’s amusement.

I’ll spare you some details here, but Viridiana soon finds herself co-inheriting the mansion with her cousin Jorge, neither of whom agree on how the place should be used. He wants to clean it up and bring electricity and new furniture into the gloomy old place; she wants to turn it into a rather elevated poorhouse for a motley assortment of local beggars, all of whom look like they’ve been pulled out of paintings by Breughel or Goya. Being the devout soul she is, Virdiana seems to think this group lacks only a little encouragement in realizing their true potential. Actually, they are crude, lazy, amoral, and insensitive to any needs but their own — a point brilliantly made in the key scene, where they group themselves in a “Last Supper” tableaux, and stage a riotous, house-wrecking orgy (as Handel’s “Messiah” plays on Don Jaime’s creaky old Victrola) in which Viridiana herself is very nearly raped.

What’s the point of doing good, Bunuel asks, not just in this film but throughout his career. Some might think his ultimate answer in the film’s last scene is cynical; it’s also rather brutally ironic in its way, as Viridiana gives up her faith but finds no freedom in the alternative. He’s not interested in answers; the questions more than suffice.

  • Currently 5.0/5 Stars.