Con un clima opresivo que va en aumento a medida que la trama avanza, “Young Torless” es algo asi como “Los 400 Golpes” del cine alemán, con la diferencia de que esta tiene un alto grado de existencialismo puesto en la figura de un jóven que esta en el medio de un conficito, del cual no sabe si salir o ser parte.
La sensación de una constante amenaza, del germen de un mal instalado en medio de una comunidad (jóvenes ahora, pero pronto adultos, serios, y líderes de vaya uno a saber qué cosas en el futuro) de estudiantes, es el marco ideal para una historia que se centra en la idea del castigo aplicada como forma de reinserción, de el juego de niños que llega a limites impensados y cómo eso afecta a este Torless, que no sabemos si es demasiado correcto, incapaz de permitir que su moral se vea desdoblada o bien como un interesado mas en ver cómo la tortura improvisada puede ser entendida como una forma de placer.
Es en la figura del joven Torless, partícipe o victima, donde la pelicula pone su principal atención. La moral, la idea de lo correcto, la tortura como medio de escape, la desigualdad, son algunos de los tópicos que tocan la pelicula, todo en un marco post-guerra que se siente, que se puede palpar en un blanco y negro helado, en esas tierras semi-vacias, con nieblas, donde el espectador, al igual que el protagonista, se sitúa en una posción incómoda, ambigua, donde se le pregunta sobre la condición moral de lo que está viendo, donde nunca se sabe si es mejor hacer el bien o ser parte de una maquinaria donde todo vale, donde es el mas fuerte quien sobrevive.