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RAN : UN LEGADO DEVASTADOR

El director japonés Akira Kurosawa solía afirmar que su mayor preocupación y el principal hilo argumental de toda su obra era el cuestionamiento de porque el hombre es incapaz de convivir con sus semejantes, asi como de convivir en armonia con su entorno.

Corre el año de 1985. Tras un parentesis de cinco años desde su ultima realización, y pese al escaso apoyo de los productores cinematograficos de su país, Kurosawa consigue sacar adelante, esta vez con capital frances y bajo los auspicios del productor Serge Silbermann, un proyecto largamente acaraciado; su adaptación al Japón Feudal de El Rey Lear, la cual supone la ultima entrega de su Trilogia del poder integrada por la esplendida Kagemusha (1980), la extraordinaria Trono de sangre (1958) y Ran (1985).

Si se miran con atención los films de Kurosawa, bien podría calificarsele a su autor de ser un pesimista radical, ya que en la mayoria de sus obras, sus finales no suelen ser precisamente complacientes. Por poner una rapida comparación, su cine comparte esta misma caracteristica con el cine de Roman Polanski; cuando parece que todo va a tener un final feliz, surge una inesperada vuelta de tuerca que termina por dar al traste con todo; no obstante, el cineasta siempre deja abierta una pequeña ventana por donde pueda entrar la luz y restarle un poco de filo a las amargas situaciones planteadas.

Desde este punto de vista, Ran constituye un punto de inflexión en la etapa final de la carrera de Kurosawa, y lo es porque, indudablemente, Kurosawa nunca había ofrecido una visión tan negra del mundo. Su versión de la obra de William Shakespeare no admite los destellos de esperanza de sus peliculas anteriores, como tampoco hay lugar para los actos de heroismo, ni para el amor o el honor.

AL año de la filmación, Akira Kurosawa es un hombre de 75 años para quien la vida no puede ofrecerle mayores sorpresas. A lo largo de su trayectoria, ha cosechado numerosos exitos y reconocimientos y elogios fuera y dentro de su país, pero tambien ha probado el amargo sabor del fracaso, la incomprensión y el rechazo, e incluso, ha logrado superar una severa crisis animica que devinó en un frustrado intento de suicidio en 1978, sucesos que han quedado reflejados de manera indirecta en su obra y han cambiado de manera, radical quizas, los conceptos que maneja en esta, la etapa de mayor madurez de su discurso; si bien es cierto que el cineasta ya ha manejado en otras cintas aspectos como la perdida de expectativas hacia el genero humano, y en algunas de estas ha manejado la violencia cinematografica en un alto grado, en ninguna lo ha hecho en los niveles de pesimismo y crudeza como lo hace en esta cinta; es probable que este sea el testimonio de alguien profundamente humanista, quien siempre tuvo como objetivo mandar un mensaje de fraternidad por medio de su obra, pero se ha dado cuenta que este no solamente no ha sido asimilado, sino que ha sido deliberadamente ignorado por todos aquellos a quienes trato de ser transmitido, por lo que su discurso se ha vuelto concluyente: el universo de esta pelicula es todo crueldad y violencia, implicitos desde el titulo original (Ran, Caos).

Nutriendose de la esencia tragica de la obra original del bardo inglés, Kurosawa consigue un deslumbrante fresco historico,obscuro, ominoso, pleno de muerte y destrucción, ubicado en un mundo donde la fraternidad ha quedado fuera de la ecuación y solo queda lugar para la crueldad y la ambición insaciable de poder. Casi no existen los personajes positivos en la cinta, y los pocos de estos que se mueven en su desolador entorno, terminan siendo asesinados de manera por demas cruel y sangrienta, aspecto este ultimo que cabe destacar, ya que el cineasta nunca habia presentado la violencia de un modo tan explicito ni habia echado mano de los recursos del cine gore como en la presente obra, caracteristicas que permean casi la totalidad de la cinta y que son llevadas a su maxima expresión en una de las secuencias mas impactantes de su filmografia: el brutal asedio al tercer castillo donde el Gran Señor Uchitora Ichimonji (un esplendido Tatsuya Nakadai) es acorralado por las tropas de sus propios hijos, enfrentamiento que finaliza con la sangrienta aniquilación de cientos de soldados leales al depuesto lider, el cruento asesinato de sus esposas y la perdida casi total de la razón por parte de este, hechos que son narrados de una manera tan desoladora como deslumbrante, y a esto contribuyen la extraordinaria habilidad del director y su gran sentido del espectaculo (y en este sentido, cabe señalar la honestidad con que las escenas de batalla estan filmadas, pues en estos tiempos en que las audiencias son deslumbradas con elaboradas secuencias hechas por computadora, como en el caso de The lord of the rings, donde miles de guerreros son generados digitalmente, aqui, si en la pantalla aparecen quinientos jinetes a caballo corriendo a todo galope, es porque verdaderamente, fueron utizados 500 chingados extras a caballo para lograr dicha escena) ademas de la sobrecogedora belleza de la musica de Toru Takemitsu, utilizada a la perfección, y cuyos contrapuntos musicales acentuan aún mas el clima decididamente oscuro del film.

Es tambien una nueva muestra del aliento poetico que Kurosawa supo imprimir a la mayoria de sus cintas, el cual queda ejemplificado en muchas de las escenas de este film, como aquella en que el Gran Señor, decepcionado de su hijo primogenito, acude al castillo del segundo y tiene una breve charla con Sué, la sumisa y abnegada esposa de aquel; Uchitora le recrimina el que no le vea con una mirada de odio y a cambio le regale una sonrisa, esto a pesar de ser Uchitora el responsable de la destrucción de su clan y asesinato de casi toda su familia; los tragicos giros del destino haran que Uchitora se encuentre frente a frente con el unico hermano sobreviviente de Sué, Tsumaru, a quien Uchitora dejó vivir, si, pero solo despues de mandar a arrancarle los ojos; el muchacho no puede verle, pero sus palabras no pueden ocultar el profundo odio que siente por el depuesto Gran Señor.

Como de costumbre, el trabajo en la composición plastica del film (superior incluso a la de su anterior Kagemusha) asi como la dirección de actores resultan sobresalientes. Tatsuya Nakadai (la tercera personalidad masculina emblematica de los films de Kurosawa despues de Mifune y Shimura) consigue un Uchitora Ichimonji atormentado, un personaje lleno de matices contradictorios las mas de las veces, apoyado en una muy convincente caracterización de principio a fin; destaca tambien la participación del trio de actores en el papel de los hijos de Uchitora, quienes conformaran el equipo habitual del realizador en esta ultima etapa de su carrera, Daisuke Ryu, Jimpachi Nezu y Akira Terao (el futuro protagonista de la deliciosa Sueños) entre muchos otros; no obstante, quien se lleva las palmas es la actriz Mieko Harada, quien logra con su actuacion de Lady Kaede al personaje mas abyecto de la filmografia de Kurosawa, y sin duda, la verdadera protagonista del film. Su Lady Kaede es tan repelente como fascinante; a diferencia de la inolvidable Asaji/lady Macbeth de Trono de sangre, quien es impulsada por la ambición, Kaede es motivada por la venganza y un odio infinito hacia la familia responsable de la destrucción de su propio clan y hacia la humanidad en general; no vacila en utizar el sexo como arma para lograr sus fines, ni tampoco en asesinar a inocentes quienes siente se interponen en su camino, haciendo gala de una crueldad casi inhumana, una funesta capacidad de manipulación y un desprecio total por la vida,con lo que logra precipitar la sangrienta caida del clan Ichimonji.

Una laconica imagen cierra el film: Tsumaru, quien ignora que Súe ha sido asesinada y decapitada, le espera casi al borde de un precipicio,mientras el dia comienza a dar paso a la noche; entre sus manos sostiene un grabado con la imagen de un Buda que su hermana le dió antes de partir, pero este se le zafa accidentalmente y cae al fondo del precipicio; el queda de pie, vacilante, buscando encontrar algo o a alguien a quien aferrarse, sin encontrar otra cosa mas que el vacio. El futuro de Tsumaru parece mortalmente incierto.Con esta imagen, bellisima pero terrible, Kurosawa termina condenando al mundo a su destrucción.

Todos los admiradores estan de acuerdo en que Ran es la ultima obra maestra del gran cineasta, y esto es así porque se trata de una pelicula que su realizador filmo con toda la energia (el propio Kurosawa admitió que este es un tipo de cine que siempre quiso hacer, e incluso, afirma que su anterior Kagemusha, fue para el, simplemente una especie de ejercicio previo realizado con el fin de ponerse en forma para llevar a cabo este proyecto).

Despues de un film de esta naturaleza, era dificil que rumbo seguiria la carrera de Kurosawa. Cinco años mas tarde, en 1990, esta vez bajo los auspicios de Steven Spielberg y George Lucas, Kurosawa presento en el festival de Cannes su extraordinaria fantasia ecologica Los Sueños, un film poseedor de una sutilisima belleza plastica y en cuyo final, Kurosawa da un nuevo giro de 180 grados y parece recuperar su esperanza en la humanidad, y en la que da a esta una nueva oportunidad de reencontrarse consigo misma, en contrapelo con la crudeza de su film anterior. Pero para que esto suceda, antes habran de transcurrir cinco largos años; mientras tanto, la pantalla se vera invadida por interminables ejercitos de jinetes a pie y a caballo empuñando lanzas, arcos, flechas, estandartes, espadas; los padres, los hijos y hermanos continuaran matandose entre ellos y seguiran corriendo rios de sangre, mientras el mundo permanecerá sumergido en las tinieblas.

RAN
Japón, Francia, 1985