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Sobre la transformación

Mas que cine, lo de Apichatpong Weerasethakul parece ser un extraño ejercicio en el cual la idea es someter al espectador a un estado de embrujo absoluto, en el que todos los sentidos pasan a ser controlados por la magia que se desprende de las imágenes. Muchos podrían decir que se trata de un cine contemplativo. Ese termino nunca me gustó del todo, porque la mayoría de las veces se lo utiliza para decir que un director o una película suelen ser aburridas, lentas, pesadas. Pero no. El cine contemplativo es mas que eso. Las imágenes de Apichatpong Weerasethaku hablan de la transformación y la contemplación solo es una forma que utiliza el director para dar cuenta de eso. Y no hay nada lento, pesado o aburrido en las transformaciones que muestra. Incluso su obra maestra, “Tropical Malady” es una película que todo el tiempo está en transformación, a tal punto que vemos nacer completamente otra película justo a la mitad de su metraje: esa es la tranformación que hay en el cine de Apichatpong; una transformación extrema, radical, compleja, utilizada como forma y como contenido, todo a la vez.

En este corto, se utiliza el travelling como el motor principal hacia la búsqueda del cambio imperceptible. La cámara se mueve por distintos rincones de la casa, rincones que son rastros de una historia de violencia y desarraigo. La función de éste movimiento constante es la de encontrar las huellas de ese hecho pasado, de tratar de reconciliar la historia o acaso se trate simplemente de una pequeña nota, una carta, en la que las palabras, casi ausentes, dichas como si de un boceto se tratara, son suplantadas por la imagen, que toma las mismas caracteristicas que aquella, siempre dando prioridad a la extrañeza que parece colarse inevitablemente en cada cosa que filma Weerasethakul. Y es justamente esta aparición abrupta de la mágia, la que hace de “A Letter to Uncle Boonmee” una especie de hechizo visual que basa su encanto en la pesadez del clima, ese síntoma de humedad constante que se desprenden de las imágenes del director. Un cielo nublado, unos cuerpos desperdigados en su acción, que parecen moverse en delay, las hojas de los árboles, son todos elementos comunes que en la pelicula son llevados a su nível mas alto de enrarecimiento, el cual es captado en su momento justo, gracias a la cámara que con su movimiento se jacta de agarrarlos en su único gesto de metamorfosis. “A Letter to Uncle Boonmee”, es, ademas, un compendio de 17 minutos en el cual uno puede ver en pequeño formato (pero en toda su complejidad) las obesiones de éste cineasta que parece ir a contramano de todo el cine contemporáneo: esta mas preocupado en ver cómo las cosas se presentan frente a su cámara que encaprichado en hacer que éstas aparezcan. Repito: mas que cine.-