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El Orgasmo de Martin Scorsese

By Jorge Negrete on February 1, 2010

Enitnedo perfectamente el afan mesianico de Scorsese por rescatar esta obra maestra. Al igual que sus mejores trabajos, es una pelicula
tremendamente cuidada pero con un destello de anarquía, es una película técnica pero increiblemente artística y llena de vida dentro de su misma rigidez. Una obra sobre el proceso artístico, el negocio y el arte (Scorsese es la epitome de esta tan discutida dicotomia), ya que detras de una obra grandilocuente hay un trabajo humano inmenso, hay sacrificios por parte de todos los involucrados, decisiones de dimensiones existenciales que deben ser tomadas. “La mujer” o “La bailarina”, “El hombre” o “El artista”, temas que ya estan mas sobados y vistos que tetas de puta , toman una nueva dimensión y perspectiva.

“Stunning Color” es una frase que el Sr. Scorsese repite sin cesar cuando quiere elogiar alguna pelicula. Powell y Pressburger han creado una obra redonda, completa, que vibra con el color que solo Technicolor puede brindar. Color que solo se puede igualar con el que regala Douglas Sirk, es el principal componente de los 17 minutos que se encuentran en el centro de la pelicula. “Cinematic bliss” le llaman, a pena de sonar pedante, pero es cine en su estado puro, conjuncion unica y perfecta de imagen y sonido (como Paul Thomas Anderson en "There Will Be Blood). La cinta, unicamente por esos 17 minutos, en los que logra algo que raras veces podemos observar en obras actuales, nos regresa (como dijo el sabio rabino junior de “A serious man”) la capacidad de asombrarnos (no de un pinche estacionamiento) y de dejarnos perder en la belleza de los movimientos de Moira Shearer (estupenda bailarina que logra que las mentadas zapatillas rojas se alojen en nuestra memoria), la musica de el ballet de las zapatillas rojas, la imagineria y pirotecnia visual. Simplemente cabron.

A pesar de la venida que uno se pone con esta bellisima secuencia, las actuaciones no son llevadas de una manera tan satisfactoria, sobresaliendo la gelidez y el deseo dolorosamente reprimido que transmite Anton Walbrook (Boris Lermontov, personaje otrorora mamon y pedante, figura que genera controversia, tan amado como odiado, dicotomia que Walbrook entiende perfectamente). Moira Shearer destaca por su increible habilidad para bailar y Marius Goring (su amante) solo desprende emocion cuando esta al frente de la orquesta (y eso nomas por que se despeina). El resto del elenco, de manera muy somera, cumplen con su papel.