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JOHN FORD ERA FRANCES Y VIVIO EN LOS SESENTA: EL PARADIGMA LLAMADO "BONNIE & CLYDE"

Mas que una mera y vulgar película como cualquier otra, “Bonnie & Clyde” se convirtió con el paso del tiempo en un auténtico paradigma cinematográfico, debido a un sinfin de elementos, actualmente se encuentra en el mismo panteón que otros eventos cinematográficos como “Das Sjunde Inseglet” (1957), “Citizen Kane” (1941), “A Bout de Souffle” (1959) o “Dirty Dancing” (1987). Que es lo que hace una cinta tenga una conexión que trasciende sus propios límites y que se permea hasta reflejar el espiritu reinante de toda una generación de personas? Lo cierto es que el trabajo de condensación de toda esa generación sesentera (de la cual hemos escuchado, leído y oído todo) en una sola cinta puede ser tildado de “mera coincidencia”. “Bonnie & Clyde” simplemente tuvo el mejor timing para su estreno. Cinta que trascendió en el lenguaje cinematográfico (principalmente), la moda entre las jóvenes (papel propio de los medios de comunicación globalizados), ya que al parecer, después del estreno de la cinta, no hubo vieja que no trajera su boina mientras cagaba, y asimismo disemino un estilo de vida que dejaba atrás los parajes románticos y clásicos del viejo John Ford abrazando los nuevos ideales de la cultura postmoderna (vacío, indiferencia, nihilismo) que Lipovetski ha expuesto con mucho mejor claridad y con menor pretensión que el que escribe estas líneas.

Heredera de la cruda y real violencia que lego Sam Peckinpah, fuertemente influenciada por las técnicas y teorización de la edición del cine de la nouvelle vague francesa de los años 60´s (entrecortada), presentando estilos de actuación del Actor´s Studio (minimalistas, “auténticas”, “respetando al personaje”, “naturalistas”) que difundieron Stella Adler, Lee Strasberg y un largo etc., con una brillante cinematografía en color sepia (que más tarde sería superada por la maestría de Gordon Willis en “The Godfather” (1972) ) y con un guión que, como ya lo mencione, trascendió sus propios límites (me parece que fue supevisado por una de las grandes figuras del surgimiento del Nuevo Hollywood, el Sr. Robert Towne) y que se convirtió en un espejo de la ideología de aquel tiempo, “Bonnie & Clyde” fue una cinta que el año en que se estreno (1967) genero una gran controversia por la violencia representada en la pantalla (el hecho de no fragmentar el disparo de un arma y su consecuencia, conservandola en una sola toma), por la representación de la impotencia sexual de el (en aquel entonces) viril e imagen de masculinidad occidental, Warren Beatty y por el estilo desenfadado y nihilista de los protagnonistas, subversivos, que representaron a toda una generación de subversión, que arremetían contra el status quo, ataque a los mas primitivos símbolos del capitalismo (símbolos que en la cinta son representados como ruinas, ejemplificado al asalto al banco que se ha quedado sin dinero), aspectos que hacen que hoy en día la cinta de Artur Penn siga siendo valorada y vista.

Dentro del ámbito cinematográfico, “Bonnie & Clyde” revaloro y regenero la representación de la violencia mediante una dinamizante estilización de la misma (representada en la brillantemente editada escena de la masacre final), Los balazos y todo el desmadre se había visto desde los inicios del cine, pero no la consecuencia directa de los disparos en pantalla en una película dirigida al público amplío, violencia sin cortes (rough) a la que hoy en día ( y de manaera gradual) hemos sufrida una fuertisima desensibilización. Pero bueno, en aquel tiempo estaban que se surraban por lo “violenta de la película” y por que a Faye Dunaway se la chingaron sin su boina (Sí…que poca madre!). Además de su nueva concepción de violencia, “Bonnie & Clyde” nos dió la que es probablemente la más completa y sensual actuación de una bellísima Faye Dunaway, cuyos trabajos en “Network” (1976) y “Chinatown” (1974) son equiparables al que hace aquí. Dunaway es quien se lleva las palmas por darle increible profundidad y dotar de realismo y sensualidad a una vulgar ladrona de bancos y mediocre poetisa. Warren Beatty, por su parte, únicamente se presenta como cumplidor en el papel de Clyde Barrow y hace de sus escenas de impotencia, una charada involuntaria. También cabe mencionar la naturalista (y casi vulgar, en un sentido no peyorativo) actuación de Gene Hackman como Buck Barrow, la exagerada pero a veces conmovedora histeria clásica de Stelle Parsons, quien interpreta a la esposa de Buck, Blanche (papel que le mereció a Parsons el Oscar a la actriz secundaria en 1968), así como el memorable cameo de Gene Wilder (el doctor que se enamora de una oveja en “Everything youve always wanted to know about sex y demás mamada de título” de Woody Allen) como un sepulturero al que la “Barrow Gang” secuestra y que al enterarse de la profesión, y casi teniendo una revelación del futuro, deciden liberar de manera abrupta.

“Bonnie & Clyde” como íconos de la en ese entonces naciente contracultura, son presentados como personajes ordinarios, cuyos actos delictivos son más simbólicos que fácticos, ya que a pesar de no haber robado una gran cantidad de bancos, se les atribuyeron a los mismos robos a muchísimos bancos, en los cuales, ellos no habien puesto ni un pie. Decantaron en ellos, las autoridades, todo el “mal” de una generación (como aquellos de la contracultura norteamericana en los 60´s). Aunado a sus actividades ilegales menores, eran cínicos frente al más fuerte conservadurismo, respondieron a la obligación, la responsabilidad y los valores fundamentales del republicanismo con mierda a la cara en forma de nihilismo, desenfreno, desmadre, “joie de vivre”, anarquía, en una palabra “subversión”, aunque los protagonistas son demasiado ingenuos para darse cuenta de ello. Presentado a modo simbólico este choque generacional en la película, se presenta, sorprendemente en un conflicto de viejas. Bonnie y Blanche se presentan como el simbolismo del antagonismo de la Nueva EUA y la Vieja EUA. Bonnie es presentada como sofisticada y chic pero al mismo tiempo una anarquista hedonista mientras que Blanche es presentada como una mujer histerica, desaliñada, ignorante, anclada a sus valores. Es aquí cuando entra la cuestión social: el público simpatiza con la imágen sensual, conectamos con Bonnie y por el otro lado tomamos una aversión hacia Blanche, pero (disculpeme lector y acuseme de presunción) esta cuestión de empatía y aversión tiene una permeación hasta el modo en el que construimos nuestra realidad social (tremendamente empirista), por lo tanto una película con un mensaje implícito como este, genera controversia y es comprensible para aquellos que pensamos que nuestro modo de construir la realidad social y la actividad lúdica de ver una cinta (o cualquier producto de los medios de comunicación) tienen una fuerte correlación ( Si,estimado lector, en este punto de la lectura siente que me la estoy jalando muy cabrón, imaginese como me siento yo). El punto es que la cinta glamouriza la subversión (no es casual la “fiebre por la boina” dado el contexto del que estamos hablando (EUA, 1967, Vietnam, Nixon, etc, etc.). (Estimadisimo lector, acabo de darme cuenta de que Nixon es Blanche!).

Después de haberme sobrexictado con mis improperios, estimado lector, “Bonnie & Clyde” resulta un retrato fiel de la respuesta emocional de los jovenes ante crisis morales y economicas, el hecho de adoptar nueva ideología y cultura para escapar de la crisis, son temas que se han presentado y se continuaran presentando cada ciclo diferente de la historia. Aunque los patrones se repitan, pocas veces, los nuevos paradigmas, estimado lector, llegan con una mucho menor y más rara frecuencia.