Hasta recientemente el genero documental prácticamente nuevo para mi. Y aún lo sigue siendo, sim embargo siento que he visto algunas películas importantes pertenecientes al mismo. Entre ellas está Crumb (Terry Zwigoff, 1993), a la que considero la mejor, en especial en lo que sería el sub-género del documental sobre artistas. Robert Crumb lo es, así como también pienso que Philip Glass lo es.
Una de las cosas más atrayentes del documental de Zwigoff era la siempre inmersiva y a veces invisible cámara. Ayuda quizás que Zwigoff es un cercano amigo de Crumb (fueron juntos a la escuela de arte) pero en definitiva el retrato resultante es un desnudo frontal de Crumb, de su vida, familia, amigos, personalidad y los posibles trastornos de esta. Supongo que es lo que un buen documental debe hacer.
Por eso mido cada uno de los documentales a partir de este. Quizás por eso el retrato que hace Scott Hicks de Glass me parece desdibujado. O quizás se me parezca más a una fotografía, a un close up, pero tomada con un gran zoom.
Hicks no parece (querer) ahondar en los meandros de la vida de Glass. Hay algunos episodios que hubiesen sido interesante explorar (la muerte prematura de la segunda esposa de Glass es uno de ellos, y la distanciada relación con su padre es otra) pero quizás no venían al caso porque no era ese tipo de documental.
Quizás Hicks sencillamente quería celebrar a su amigo Glass, quien compuso el score para No Reservations (2007). Lo que me intriga es que a veces (¿por accidente quizás?) Hicks nos deja ver ciertos rasgos de Glass y su vida que quisiéramos como espectadores profundizar (la esposa diciendo que quizás lo más probable es que se divorcien).
Y finalmente termina como dando una vuelta y enfoca los últimos instantes del metraje en el estreno de una obra de teatro en Berlin.
Y ese es el problema que tengo con el documental, no parece tener otro foco distinto a Glass, no profundiza realmente en nada, queda todo como a la superficie.
En un momento del documental Glass dice que su música por lo general aliena a las personas (de hecho lo primero que escuchamos al comenzar la película es al compositor diciendo que si no quieres escuchar su música no lo hagas, que vayas a escuchar otra cosa más comercial), quizás en eso el documental si acierta, pues básicamente todo el tiempo estamos alienados, no vemos ni siquiera como es el proceso creativo de Glass. Cosa que hubiese sido genial porque ciertamente su música es en ocasiones alienante (tal vez por eso es tan interesante).