
“…yo el animal del bosque, en ese entonces apenas me hallaba allí, yacía en algún lugar en una hoya lodosa (como es natural, lodosa sólo a causa de mi presencia); y ocurrió que te vi en la libertad del exterior, la cosa más maravillosa que nunca haya visto, lo olvidé todo, me olvidé a mí mismo, me erguí, ansioso, es cierto, en esa nueva libertad, aunque conocida, sin embargo me acerqué más, llegué hasta ti, eras tan buena, me acurruqué cerca de ti, como si tuviera derecho, puse mi rostro en tus manos, estaba tan feliz, tan orgulloso, era tan libre, tan fuerte, me sentía tan en mi casa, y de nuevo esto: tan en mi casa, pero en el fondo sólo era sin embargo el animal, sólo seguía perteneciendo al bosque y si viviera aquí al aire libre, únicamente sería por gracia tuya; sin saberlo (pues lo había olvidado todo), leía mi destino en tus ojos. Era algo que no podía durar"
Franz Kafka














