Maravillosa metáfora de la realización cinematográfica, desde que ví Fitzcarraldo he adoptado la frase "Hay que pasar el barco a través de la montaña" ante los problemas más difíciles que enfrento como realizador.
Un verdadero triunfo del espiritu, la realidad de la filmación superó a la ficción y nutrió a la historia misma de manera que esta es una de las más grandes catársis del genio Herzog.