“Estudiar el cine, ¡qué fórmula tan ordinaria! ¿Puede llevarse a cabo sin destruir su imagen sagrada, todo el idealismo del cine como arte? Al destruir uno su juguete también lo pierde, por necesidad, y tal es la situación del discurso semiótico: contribuye a su pérdida con la esperanza de adquirir más conocimientos.” Christian Metz
siegfried zielinski lo escribió bien:
“millones de personas llevaron a él voluntariamente y llevan todavía sus ansias, necesidades y deseos y, desde la oscuridad relativa del lugar, las dirigieron hacia ese espejo, hacia aquel espacio ilusorio en el que se buscaban a sí mismos en el otro y en el que a veces y es entonces cuando el cine le ofrece al espectador individual su hora estelar también creían encontrarse, por lo menos durante un corto tiempo.”
“el cine fue, y sigue siendo, la catedral ideal para transmitir mensajes, sobre todo de los productores de artículos de marca, cuyo consumo se encuentra ligado a la promesa de vivencias cualitativas como aventura, libertad e individualidad. el surgimiento del cine en el siglo XIX coincide con la creación de drogas sucedáneas baratas, como la coca-cola, bebida que en ese entonces era realmente narcótica, o de sustitutos alimentarios como el sazonador maggi, a los que correspondieron los primeros anuncios filmados para ser proyectados en cine.”
“…existe algo así como una continuidad del pensamiento, de la construcción y de la fabulación fílmicas en la historia de la cultura, del juego con la luz, el tiempo y el espacio, puesto que las distintas formas institucionalizadas de lo fílmico constituyen únicamente discretas tentativas por transformar puntos de vista de la realidad, ilusiones y fantasías y de trasladarlos a la forma de objetivaciones estéticas. los medios para realizar esto se han transformado, y se siguen transformando continuamente, no así el impulso que llevó a su utilización: la voluntad de trasponer la frontera de la vivencia real espacio temporal por medio de la imaginación -en alianza y en conflicto con la técnica.”
tres citas de forever mozart de godard:
debe ser por eso que siempre he sentido algo profundamente triste en el cine. una posibilidad de expresión y, a la vez, la huella de una renuncia esencial.
sí, aún hay más. desde que estoy desempleado, en estas horas lentas y vacías, me sube desde el fondo del alma hacia el pensamiento una tristeza.
por otra parte es lo que amo del cine en general: una saturación de signos magníficos que se bañan en la luz de su ausencia de explicación. por eso creo en el cine.
à suivre…
















