Cine magnífico, interesante, increíble.
Laberint d’Horta, Barcelona. En el jardín del parque, al centro de su laberinto, aguarda una estatua de Eros. Se llevan a cabo varios viajes en busca del centro. Al recorrer los falsos caminos del laberinto, las estructuras empiezan a resquebrajarse y un misterioso submundo inunda sus puertas.
La luz se duplica y se curva en el sexto cortometraje de Blake Williams, mientras la cámara serpentea y gira por esquinas que zumban con historias del cine 3D. Deragh Campbell se materializa hacia el final de este hipnótico experimento sobre la percepción, que resplandece bajo el sol de Cataluña.