Nápoles será siempre una ciudad marcada por la acechante presencia del Monte Vesuvio. Bajo la silenciosa amenaza de una erupción, la gente vive su vida: arqueólogos desentierran el pasado, niños aprenden mientras la tierra tararea, bomberos esperan la próxima llamada.
Pasado y presente, carne y ceniza, lo enorme y lo infinitesimal: el asombroso documental de Rosi, ganador del premio en Venecia, es un estudio jaspeado en alto contraste. Una fotografía en claroscuro de nitidez extrema encuadra un volcán activo para revelar la geometría elemental de la vida.