“No fue algo que yo haya escogido conscientemente. Mi papá fue boxeador. O sea que el tipo de cultura que había en mi casa era muy física. Cuando estaba en la escuela, se me antojó tocar un instrumento y por azares de la vida terminé en un taller de teatro. Fue muy accidental, pero me encantó. Se me abrió un mundo que me marcó para siempre.”