Películas hermosas e interesantes
Eduardo viaja por trabajo a una provincia acompañado de su amante. Volviendo (sin la amante y con una gran suma de dinero) sufre un accidente y es auxiliado por cuatro campesinos que le piden a cambio que los lleve a la ciudad. Durante el viaje, todos se ponen cada vez más paranoicos.
Llovizna, un verdadero ejercicio de tensión cinematográfica del director mexicano-ruso Sergio Olhovich, es una meditación sobre la neurosis, las comunidades indígenas, la marginación y la psique mexicana, que recuerda inquietantemente a El autoestopista de Ida Lupino. Audaz e intransigente.