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DESDE RUSIA CON AMOR : UNA ANTOLOGÍA EN VÍDEO DEL CINE SOVIÉTICO.

by VENIMOS LOS JODIMOS Y NOS FUIMOS
DESDE RUSIA CON AMOR : UNA ANTOLOGÍA EN VÍDEO DEL CINE SOVIÉTICO. by VENIMOS LOS JODIMOS Y NOS FUIMOS
Los origenes del cinematografo en Rusia no difieren gran cosa a los que se dieron en otros paises en los que el invento de los poco visionarios hermanos Lumière gozó de una inmediata popularidad. Al igual que en un chingo de lugares, las primeras sesiones de cine en Rusia tuvieron lugar en 1896, pocos meses después de aquella historica sesión del 24 de diciembre de 1895. No obstante, el primer filme de producción autoctona no apareció sino hasta 1908. Logicamente y debido a su aceptación, la producción cinematográfica en Rusia comenzó a crecer de a putazo. Para el año 1913 en el país funcionaban más de 1400 salas de cine y 18 empresas… Read more

Los origenes del cinematografo en Rusia no difieren gran cosa a los que se dieron en otros paises en los que el invento de los poco visionarios hermanos Lumière gozó de una inmediata popularidad. Al igual que en un chingo de lugares, las primeras sesiones de cine en Rusia tuvieron lugar en 1896, pocos meses después de aquella historica sesión del 24 de diciembre de 1895. No obstante, el primer filme de producción autoctona no apareció sino hasta 1908.

Logicamente y debido a su aceptación, la producción cinematográfica en Rusia comenzó a crecer de a putazo. Para el año 1913 en el país funcionaban más de 1400 salas de cine y 18 empresas cinematográficas. Ese grandisimo desmadre que fue la revolución bolchevique de 1917 marcó una nueva etapa en la historia del aporreado país y en el desarrollo del cine nacional. Tras la victoria de los comunistas, aquel cabroncito llamado Vladímir Lenin pronunció su famosa frase: “De todas las artes, el cine es para nosotros la más importante" (lease: que para aquella época el cine (junto con la radio) era el medio de comunicación más eficaz para la propagación de las ideas y pendejadas venidas del cerebro del caudillo y sus compinches), ya que, en ese entonces, casi el 80% de la población rusa era analfabeta.

En 1919, estos cabrones nacionalizarón la industria cinematográfica y crearon una escuela destinada a formar técnicos y artistas. En los años 20, el joven cine soviético alcanzó notables éxitos y nombres como los de Serguéi Eisenstein, Lev Kuleshov, Vsévolod Pudovkin y Dziga Vertov comienzan a sonar machin en el panorama del cine internacional.

Es en este contexto cuando hacen su aparición los estudios Mosfilm, en Moscú. Estos estudios nacen en el año 1923 gracias a los auspicios del poderoso magnate cinematografico Aleksandr Khanzhonkov, concebidos originalmente como una unidad más de la Goskino, el comité estatal que se encargaba de regular todo lo referente a la industria cinematografica soviética. Para 1927, el éxito obtenido por muchas de las cintas producidas en estos estudios logran hacer que estos sean trasladados a su nueva sede en la creada in-situ para ello calle Mosfilmovskaya (que detallazo, mano!) lugar donde operan desde entonces.

En los años 30, las autoridades soviéticas, esta vez bajo el mando de ese otro hijazo de su puta madre llamado Jósef Stalin, comenzaron una serie de campañas de represión y persecución política más tarde denominada “la Gran Purga”. Esos tiempos del carajo estuvieron marcados por el aumento del control estatal en todos los ámbitos de la vida y en todas las ramas del arte. El dizque cine de esa época se convirtió en un fuerte medio de propaganda que tenía como objetivo principal divulgar los “ideales” del socialismo y lamerle los huevos a las autoridades del país, principalmente al funesto mandatario, so pena de mandar a chingar a su madre directito y sin escalas a todo aquel que se tomase el gravisimo atrevimiento de contravenir la idiotizante optica oficial establecida, produciendose un chinguero de filmes biográficos sobre diferentes personalidades: zares (los mas puteados ideologicamente por el regimen), jefes militares (con Lenin y Stalin como los maximos adalides de la “justicia”), escritores… La mayoría de las obras eran ejemplos de la más pura pinche propaganda narcisista y se caracterizaron por un nivel de dirección y dramaturgia bastante de la verga. Para junio de 1941, durante la etapa más sangrienta de la Segunda Guerra Mundial, el tema predominante eran principalmente cintas propagandísticas documentales y de ficción, para mostrar el heroísmo del pueblo ruso en la lucha contra las tropas nazis, si bien estos dramones historicos se alternaban también con algunas comedias ligeras

La situación pareció dar un giro de 180 grados tras la afortunada muerte de Stalin en marzo de 1953, cuando el poder pasó a las manos de Nikita Kruschev, quien pronto comenzó una visible campaña de revelación de los delitos de su culero predecesor, siendo el régimen estalinista duramente criticado por sus crueles represiones políticas y el culto a la personalidad del jefe de Estado. El final de los años 50 se quiso marcado por la aparente disminución de la censura política y una cierta “democratización” de la vida de los ciudadanos soviéticos. Sin embargo, las pinches autoridades, bajita la tenaza, continuaban ejerciendo una ferrea censura sobre un chinguero de obras y directores de cine de esos años.

Tras el corto período del “deshielo” en la URSS el poder cambió de manos. El gobierno del nuevo mandatario soviético, Leonid Brézhnev, de nuevo comenzó con chingaderas y a promover una política cultural igualita de represiva que la de los otros ojetes. Algunos conocidos escritores y artistas rusos fueron perseguidos, juzgados, encarcelados o expulsados del país. La policía secreta rusa (KGB) recuperó casi todo el poder del que había disfrutado en la época de Stalin y aunque la cosa quizá no estuvo tan ruda como los tiempos estalinistas, muchos cineastas como Andrei Tarkovsky, Sergei Paradjanov, Larissa Shepitko, Gleb Panfilov, Elem Klimov y un amplisimo etcetera tienen que afrontar de superficiales a graves problemas con la ferrea censura de su país, mientras que, paradojicamente, sus obras y a menudo causas de sus desgracias en su propio país son reconocidas en el extranjero como chingonerias de peliculas.

Tras la muerte de Brézhnev en 1982, el régimen soviético poco a poco comenzó a perder su estabilidad. El Gobierno del rebelde nuevo inquilino del Kremlin, Mijaíl Gorbachov, intentó reformar el sistema socialista para dar a la sociedad soviética un cierto espíritu emprendedor e innovador. Este proceso, conocido como “perestroika” (“reestructuración” en ruso), estuvo acompañado de una considerable democratización de la vida política y trajo varias consecuencias a nivel económico y social que pronto provocaron el colapso y la desintegración de la URSS.

En los años 80, el cine soviético obtuvo más libertad para tratar los temas que antes el arte socialista había evitado. Tras los gritos y sombrerazos que se dieron en aquella historica sesión de principios de mayo de 1986, durante el V Congreso Nacional, los más de 6000 cineastas agrupados en la llamada Union de Cineastas de la URSS comenzaron a presentar nuevos puntos de vista sobre los acontecimientos de la época estalinista. Además, se estrenaron varios largometrajes de los años 60 y 70 que habían sido prohibidos por la censura. Sin embargo, el gustito duraria muy poco, ya que tras la descomposición de la URSS en 1991, el cine ruso cayó en una larga y profunda crisis. La economía nacional era encabronadamente inestable, pinchemil instituciones estatales pasaron a manos privadas y una ola de desmadres por cortesia de la delincuencia organizada comenzó a partirle el hocico al país en general. Centenas de cineastas quedaron sin trabajo y muchos estudios de cine cerraron.

A principios de los años 2000 la economía rusa comenzó a restablecerse poco a poco. Se crearon muchas nuevas compañías cinematográficas y por todo el país no dejaba de aumentar el número de salas. El sistema de distribución de las películas nacionales también comenzó a fortalecerse. No obstante, el cine ruso sufre del mismo malinchismo tan comun en cualquier parte del mundo, ya que la mayoría de los espectadores rusos suelen preferir, pa´no variar, ver películas extranjeras, principalmente hollywoodenses.

Actualmente, mientras el cine ruso lidia de manera mas ó menos tenaz con la indiferencia de sus propios espectadores, y con los problemas tan comunes como lo son los relacionados con la producción y la distribución, los estudios Mosfilm siguen cumpliendo (en la medida de lo posible, claro) su labor (siendo la más grande compañia y distribuidora de peliculas en el territorio ruso) como una de las principales difusoras del cine de su país. Bajo la batuta de su actual dirigente, el cineasta Karen Shajnazarov, los estudios, con un acervo de poco mas de 5000 peliculas a lo largo de su historia, sigue apostando a la realización de obras de interés y calidad (la gran mayoria, porque tambien es posible toparse luego con cada mamada made in Rusia que, bueno…) lo que da a los cineastas de aquel lejano país (pero con tantos puntos en comun con uno como México) cierto optimismo en que sus obras sean no solamente apreciadas en el territorio nacional sino también en el extranjero. La tarea de estos cabrones no es facil, pero el esfuerzo de acercarse a algunas de las cintas producidas por esta compañia (el principal motivo de la elaboración de la presente lista) algunas de ellas, verdaderos clasicos del cine soviético, sin duda, vale la pena.

En este caso, en la selección de videos, he procurado centrarme en cintas que van de mediados de los años 40 hasta la actualidad. Aunque cuentan con un innegable prestigio, muchas de las obras incluidas en esta lista no suelen difundirse de manera tan continua como uno quisiera en cineclubes y demás. Obviamente, las dos grandes ausencias son Eisenstein y Tarkovsky, pero pienso que este par de cabrones gozan de tal relevancia que he procurado dedicarle su respectivas video-listas a cada uno.
1

2

3

4

5

REPENTANCE
MONANIEBA
Soviet Union, Georgia
1984
153 Min
Color
Georgian

DIR Tengiz Abuladze
SCR Tengiz Abuladze, Nana Dzhordzhadze, Rezo Kveselava
DP Mikhail Agranovich
CAST Avtandil Makharadze, Ya Ninidze, Zeinab Botsvadze, Ketevan Abuladze, Edisher Giorgobiani
ED Guliko Omadze
MUSIC Nana Dzhordzhadze
Cannes: Grand Prix, FIPRESCI Prize, Prize of the Ecumenical Jury

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