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ASESINOS POR NATURALEZA : EL CINE COMO CUADRILATERO

Despues de un interesante inicio como guionista (Midnight express,Conan the barbarian, Scarface), la carrera del cineasta Oliver Stone se distinguió, desde mediados de los 80’s hasta finales de los 90, por su visión critica de la sociedad estadounidense, especialmente en lo que se refiere al entorno politico-social de la turbulenta decada de los sesenta, epoca que marcó a toda una generación de sus compatriotas y que no le resulta ajena en lo absoluto a Stone, ya que el mismo vivió en carne propia sucesos como la guerra de Vietnam, derrota que significó una bofetada para el orgullo del gobierno y ejercito norteamericanos, asi como un severo trauma para los contemporaneos de Stone y, por supuesto, para si mismo, cuyas vivencias personales quedaron plasmadas en cintas como la trilogia que le dedico a este inutil conflicto armado (Platoon, Born in the fourth of july, Heaven & earth), el ambiente musical y la problematica juvenil de la epoca (The Doors) e incluso su propia teoria sobre el magnicidio del presidente John F. Kennedy (J.F.K., hasta el momento, su película mas lograda). La obra de Oliver Stone suele estar orientada, de un modo voluntario, hacia causar la controversia, e incluso el rechazo, ya que el cineasta suele gustar de poner el dedo sobre la llaga al tocar temas en su cine sobre un molesto pasado reciente, lo que conlleva a la indignación de ciertos sectores conservadores de la union americana quienes son abiertamente aludidos por el director en sus cintas, hecho que, en la gran mayoria de los casos, deparaba resultados bastante positivos en la taquilla al llevar implicito en cada una de sus realizaciones, ese afan de provocar la polemica, tratese de una genuina preocupación por parte del cineasta de exponer a la luz publica sus reflexiones sobre temas dificiles de manejar para una idiosincracia como la norteamericana, o bien, sencillamente, de hacer uso de una formula de comprobadisimo exito.

En 1994, Oliver Stone llevó a cabo la filmación de un proyecto, esta vez, ubicado en la epoca contemporanea. Al año de su realización, permanecian frescos en la memoria colectiva sucesos como la reciente guerra del golfo (y su extensa cobertura en los medios de comunicación, cortesia del magnate Ted Turner), los disturbios raciales en Los Angeles generados por la famosa grabación en video de la putiza que le propinaron un grupo de policias blancos al ciudadano afroamericano Rodney King, ó el sonadisimo caso de nota roja en el que fue perseguido, aprehendido y enjuiciado el astro deportivo O.J. Simpson, acusado por el asesinato de su esposa. Es la epoca en que comienzan a crecer en popularidad los llamados “Reality shows” y la epoca de oro de la prensa amarillista; en el cine, figuras de dudosa persuasión ideologica como Sylvester Stallone, Arnold Schwarzennegger, Jean Claude Van Damme ó Steven Seagal dominaban las pantallas de los circuitos comerciales cinematograficos, en una franca competencia por ver quien estelarizaba la pelicula mas violenta y con el mayor numero de muertes posible, caracteristica que no se restringe solamente a los filmes de acción para adultos protagonizados por dichos “actores”, sino que se extiende a cintas de ambito mas “familiar” (el primer ejemplo que me viene a la mente es la famosisima franquicia de Home Alone protagonizada por el repelente escuincle Macaulay Culkin: la sadica violencia que exudan estas cintas supuestamente defensoras del mas rancio “american way of life”, no le piden nada a la de sus mamados colegas) mientras que en los certamenes internacionales de cine de mas prestigio como Cannes y Venecia, comienza a sonar fuerte el nombre de Quentin Tarantino.

Es en dicho contexto, que parecia oportuno el que Stone llevase a cabo una película como Natural Born Killers. Stone parte de una premisa extrema: dos jovenes amantes, Mickey y Mallory Knox (Juliette Lewis y Woody Harrelson) procedentes ambos de familias alarmantemente disfuncionales, descubren su mutua afición por el asesinato en masa y emprenden una sangrienta serie de masacres en cadena, tan violenta como alucinante, mientras su rastro es seguido de cerca por otros dos personajes igualmente enfermizos: el sadico y corrupto detective Jack Scagnetti (Tom Sizemore) y el psicopata en potencia /reportero Wayne Gale (Robert Downey Jr.), estrella del popular programa televisivo “American Maniacs”; mientras tanto, las audiencias alrededor del mundo siguen con interes a traves de los medios de comunicación la carrera delictiva de los Knox, quienes gracias a estos, se convierten de la noche a la mañana en verdaderas celebridades del mundo del espectaculo. Despues de un sangriento motin en la penitenciaria en la que son recluidos durante un año, logran escapar, dejando como unica evidencia de su fuga el registro en video del asesinato de Wayne Gale.

Si el interes de Oliver Stone en cintas anteriores era el denunciar los encubrimientos, conspiraciones y malos manejos de las altas esferas gubernamentales, y las consecuencias que estas atrajeron hacia la vida de la sociedad de su pais, en el caso de esta cinta, sus dardos apuntan hacia la insensibilización en la psique colectiva de sus compatriotas provocada por la voracidad de los medios de comunicación, quienes lejos de presentar las noticias de manera oportuna y veraz, suelen hacerlo de manera por demas sensacionalista, mas preocupados por conseguir elevados niveles de rating que por mantener la etica y el profesionalismo ; piensese en las exageradas coberturas sobre el caso de O.J. Simpson, la muerte de Michael Jackson, o aqui mismo, en México: la noticia sobre el atentado contra el futbolista Salvador Cabañas, (un jugador que resulto tan eficiente tanto para meter goles, como para detener balas con la cabeza) que opacó casi totalmente el caso Haiti, ademas de la noción contraria al del grueso del cine americano, que versa sobre el hecho de que vivimos en un mundo en que “los malos”… pueden ganar.

Ahora bien, la apuesta de Oliver Stone, en el caso de esta cinta, va por el exceso: al estar planteada la historia como una satira ó una comedia negra, la mayor parte del elenco resulta sobreactuado, gesticulante en exceso (los personajes dificilmente podrian estar mas estereotipados), y el aspecto visual de la cinta, puede resultar indigesto para muchos espectadores, ya que el realizador al pretender presentar las acciones de sus perturbados personajes desde la optica de ellos mismos, se vale de infinidad de recursos videocliperos, cortes rapidos, esquizofrenicos movimientos de camara,sobreimpresiones, diferentes formatos de película (35 mm,16 mm, Super 8, video) e incluso bizarros dibujos animados, todo esto complementado con chillonas tonalidades azules y rojizas, una banda sonora generalmente estruendosa y un trabajo de edición verdaderamente salvaje.

Contrariamente a lo esperado por Stone, la polemica que causo el presente largometraje no vino solamente del exterior, esto es, de parte de los medios de comunicación y el tipo de comunicadores que son directamente aludidos en la cinta, sino que causo el descontento tambien de prominentes miembros de la industria hollywoodense, quienes terminaron renegando de su participación (voluntaria o involuntaria) dentro del proyecto. Los principales argumentos negativos de la critica (bastante acertados, por cierto) apuntaban hacia la contradictoria posición de Stone frente al tema y los personajes de la película, ya que si el proposito del cineasta iba enfocado a lo negativo que resulta ser el hecho de que los medios glorifiquen a unos reverendos hijos de puta como son los protagonistas de Natural Born Killers, Stone en ningun momento oculta la simpatia que siente por sus abyectos personajes; asimismo, se supone que el mensaje de la cinta va en contra de las grandes dosis de violencia gratuita que se pueden apreciar a cualquier momento del dia en casi cualquier canal de televisión (Como la escena en el motel: mientras Mickey y Mallory zipean con el control remoto de la T.V, en la pantalla se suceden una tras otra imagenes de cintas violentas como The wild bunch, ó aquellas otras en las que Stone fungió como guionista, como Scarface y Midnight express) cine o prensa escrita, no obstante, el realizador no vacila en permear su film de generosas cantidades de violencia sadica y explicita (de hecho, parece regodearse en ella, ademas de que esta fue publicitada por el mismo Stone como la pelicula mas violenta de la historia) lo que parece hablarnos de que el cineasta, de tanto insistir en el discurso manejado en su cinta, el asunto terminó escapandosele de las manos, cayendo precisamente en aquello que se propuso atacar en un principio, ademas del hecho de que, ciertamente, si bien la intención del cineasta es mostrar la descomposición del tejido social, en este caso, de la sociedad estadunidense, su cinta no cuenta con la contundencia de cintas como Blue Velvet ó Wild at heart de David Lynch, estas si, demoledoras pinturas de una sociedad enferma y un oscuro retrato del “american way of life”, ó bien, de manera mas reciente y universal, la sobrecogedora visión del cineasta franco-argentino Gaspar Noé. La cosa no paro ahi, incluso, las recriminaciones vinieron de donde menos esperaba el director; el extraordinario musico pakistaní Nusrah Fateh Ali Khan declaró no sentirse halagado en absoluto por haber sido incluida su musica en la banda sonora del film, ya que aseguró no haber sido solicitada nunca su autorización para usar sus canciones, y, para peor, jamas percibió un solo centavo por el pago de los derechos sobre sus composiciones, ademas de considerar este un acto poco menos que sacrilego, ya que la canción que sirve como contrapunto musical en la escena de la violación de la rehen en el motel, se trata en realidad de una canción religiosa (!!!)

Pero sin duda, las peores criticas vinieron de parte de uno de los mas prominentes nuevos talentos del cine actual y colega de Oliver Stone, lo que derivó en un buen numero de descalificaciones mutuas entre ambos cineastas: el director Quentin Tarantino afirma que todos los guiones que ha escrito, siempre lo ha hecho teniendo en mente el dirigirlos en una pelicula es mismo, y Natural Born Killers no fue la excepción, sin embargo, como suele pasar, si bien los dueños de los estudios se interesaron por el material de Tarantino, no mostraron en cambio interes alguno en la participación del joven y perfecto desconocido que era en ese entonces (mediados de los 80), pero el resto es historia; gracias al apoyo del reconocido actor Harvey Keitel, Tarantino pudo sacar adelante su opera prima como realizador, la celebre Resorvoir Dogs, y al momento de la realización de la cinta de Stone, Quentin Tarantino ya era una reconocida personalidad en el ambito cinematografico mundial.

Los dimes y diretes no tardaron en darse entre ambos directores, ya que, mientras Quentin Tarantino renegó del resultado final de la visión de Stone para con su argumento original, no vaciló en calificar a este como de “pretencioso e hipocrita”, e incluso afirmo: “si se me diera a escoger entre el cine de Oliver y las cintas de Schwarzennegger, francamente, preferiria mil chingadas veces a Schwarzennegger”, por su parte, Stone no dudo en calificar al cine Tarantiniano como : “productos irresponsables, que pretenden presentar la violencia como algo bonito y con el objetivo de lograr un exito comercial sin ponerse a pensar nunca en las funestas consecuencias que esta violencia trae consigo. La violencia es algo totalmente desagradable. Yo peleé en una guerra, y se perfectamente bien de lo que hablo. Este jovencito, No…”

Sera o no sera? lo cierto es que, como cinefilo, resulta un tanto dificil ubicarse en cualquiera de ambas posiciones. A diferencia de muchos cineastas connacionales suyos, no puede negarse el interes del cine de Oliver Stone, quien en esa etapa de su carrera, a traves del mensaje implicito en cada una de sus peliculas de hasta finales de los 90’s, logró consolidarse como uno de los mas acerrimos criticos del sistema social norteamericano, lo cual, que duda cabe, no es poca cosa, amen de una notable habilidad para manejar los convencionalismos cinematograficos y una puesta en escena en extremo lograda, mientras que, por su parte, el cine de Quentin Tarantino hace gala de una efectivisima estilización reconocible en cada una de sus películas, y, esto es lo primero que salta a la vista, un total desparpajo y un valemadrismo absoluto, ya que la meta de Tarantino, a diferencia de Oliver Stone, nunca ha sido el mandar mensajes ni ser critico ó discursivo, sino, simplemente, el mostrar en pantalla lo asimilado despues de cientos de horas de ver cintas de Peckinpah, Leone, Godard y miles de peliculas de Kung-fu. Amor al cine, pues.

¿Extraordinario reflejo del cine y la sociedad de fines del siglo pasado? ¿basura violenta del peor gusto? ¿el inicio de la decadencia de Oliver Stone? es posible que sea temprano aun para sumarse a cualquiera de estas posiciones, pero lo cierto es que esta se trata, hasta el momento, de la ultima cinta realmente provocadora de su director, quien, ultimamente, ha seguido por derroteros mucho mas convencionales, y, hasta el momento, no ha logrado conseguir con posteriores realizaciones, un exito similar al de su periodo de acido cronista de la sociedad norteamericana. Quiza algun dia volvamos a ver al Oliver Stone de antaño, pero mientras tanto, el discurso de su obra anterior como la contundencia de esta, permanecera como una mera cuestión de enfoques.

ASESINOS POR NATURALEZA (NATURAL BORN KILLERS)
Estados Unidos, 1994
DIR Oliver Stone
EXEC Arnon Milchan
PROD Jane Hamsher, Don Murphy, Clayton Townsend
G Quentin Tarantino, David Veloz, Richard Rutowski, Oliver Stone
F Robert Richardson
CAST Woody Harrelson, Juliette Lewis, Tom Sizemore, Rodney Dangerfield, Tommy Lee Jones, Edie McClurg, Jared Harris, Pruitt Taylor Vince, Evan Handler, Balthazar Getty, Steven Wright, Russell Means, Kirk Baltz, O-Lan Jones, Maria Pitillo, Sean Stone, Melinda Renna, Matthew Faber, Jamie Harrold, Jake Grace, Salvator Xuereb, Natalie Karp, Emmanuel Xuereb, Sally Jackson, Phil Neilson, Red West, Robert Swan, Mark Harmon, Arliss Howard, Adrien Brody, Robert Downey Jr.
ED Brian Berdan, Hank Corwin
MUSIC Brent Lewis
Dur. 122 minutos.